Sobre anchoas y chorizos
Al Capone, el famoso gángster estadounidense de los años 20, se pasó la vida cometiendo asesinatos, sobornando a todo el que se pusiera por delante, traficando con drogas, alcohol y prostitutas, pero no pudieron demostrarlo, porque compraba y amenazaba a jueces, jurados populares, empleados, banqueros, amigos y enemigos. Todo estaba bien atado. Finalmente, por exceso de confianza o un simple descuido, lo sentaron en el banquillo y lo condenaron por el “más inocente” de sus delitos; evasión de impuestos. Ese fue su fin. Las declaraciones de su contable fueron cruciales para su enjuiciamiento.
A medida que el caso avanza, queda claro que la implicación de Camps en la trama Gürtel no era un capricho del juez Garzón, y quizás sea la punta del iceberg. Lo que faltaba son las inoportunas declaraciones de la gran Rita Barbera con las anchoas que le regala Revilla al presidente del gobierno (y a Camps, Rajoy y Cia.). De entrada ya da por hecho que los trajes han sido regalados, cuando Camps lo ha negado desde el primer momento,”Yo me pago mis trajes”.

