Así vamos mal
Por Susana Hidalgo
En el pasado pleno la alcaldesa me echó del pleno por hacer un comentario a mi compañera: “que cara mas dura”. Objetivamente es una expresión poco elegante y nada conciliadora, lo reconozco. Fuera de contexto, en frío, puede parecer algo caprichoso e injustificado. Pero conociendo lo acontecido, es posible que se entienda mejor el asunto, después de todo soy una persona y todo tiene un límite, aunque reconozco que se pueden utilizar métodos más respetuosos y sobre todo más eficaces.
En primer lugar, fue un cometario personal de una compañera a otra, y en segundo lugar hacen falta tres llamadas al orden para proceder a la expulsión de un concejal en una sesión plenaria. Pero la conciencia de saber que se puede convocar a la autoridad en el acto, ese sentimiento de poder absoluto que nuestra alcaldesa parece saborear, le hizo obviar una vez más las normas y tiró de “gatillo fácil” (figuradamente hablando, claro).


