La señora alcaldesa no tuvo argumentos en el pleno de ayer lunes para disculpar su ausencia (llego tarde y estuvo sólo 5 minutos) en uno de los actos más importantes que ha realizado la Plataforma en Defensa de la Ley de Dependencia en nuestra localidad, acto reivindicativo que expuso con mucho respeto y datos oficiales la situación de indefensión en que se encuentran todas aquellas personas que han solicitado la cobertura de una ley que les pertenece por derecho y que en nuestra comunidad está sufriendo un boicot injusto e inadmisible y que ha provocado la creación de Plataformas en defensa de la ley por todo el país valenciano. Acto en el que participaraon desinteresadamente muchos artistas , uno de ellos el famoso actor valenciano Xavi Castillo.
Y ante la falta de argumentos perdió toda la compostura que por el cargo que ostenta se le atribuye. Arremetió contra el sentido más arraigado en nuestra sociedad, el sentido del humor que cultiva el artista valenciano Xavi Castillo, la parodia de lo cotidiano, los tópicos y las costumbres, la parodia de los personajes más relevantes del mundo de la política y la sociedad, humor que sirve para cultivar el respeto a la libre expresión y a la tolerancia y que nos ayuda a entendernos un poco mejor.
El sentido del humor no tiene color, aunque la señora alcaldesa catalogó el humor de Xavi Castillo como “humor rojo”. Los colores de un partido no determinan con qué te puedes divertir y con que no.
En un intento de justificar lo injustificable intentó ofenderme con sus acusaciones de que mi colaboración en el acto se debe a intereses partidistas y que me aprovecho de las desgracias de los demás para buscar protagonismo. Esto no merece mucho comentario porque estas palabras sólo las puede decir una persona de la talla moral de Maite Parra, que no entiende de esfuerzo colectivo ni de implicación en una causa, ni de injusticias y sí de servilismo político, de ambición desmedida y de falta de respeto al trabajo de los demás.
Pertenecer a un partido político no significa perder toda capacidad de crítica, ni tampoco significa mentir e intentar ofender a los que no piensan como tú y mucho menos significa perder la capacidad de reírse incluso de uno mismo, porque cuando uno es incapaz de reírse de si mismo ha llegado el momento de que los demás se rían de ti, y si vives de la política y has perdido la capacidad de escuchar a la ciudadanía, mejor te dedicas a otra cosa.


