Por Arturo Domenech García
Me imagino que los ciudadanos de este pueblo habrán podido comprobar que en los últimos días circula por nuestras calles, eso sí, por algunas, un inmenso autobús que, por lo visto, nadie previamente ha reparado en que es un “poquito” grande para el uso que se le da y por supuesto para el tamaño de muchas de nuestras calles.
¿Alguien me podría decir qué criterio se ha seguido para concluir que ese autobús es el idóneo para nuestro pueblo? ¿Quién ha sido el valiente que ha considerado que esta era la mejor opción? Si lo que buscaba era “autobús grande, ande o no ande”, podría hacer comprado uno de dos pisos de los que se usan en Londres, porque puestos a señalizar esquinas para que pueda girar este autobús, podrían también haber eliminado algunos balcones para que no tropezara.
Pero es que es de juzgado de guardia, ya se hicieron pruebas con autobuses de esas dimensiones y se vio claramente que no podían circular con soltura por nuestras calles, pero al final tan barato nos lo habrán dejado, o a lo mejor nos lo han regalado, porque aquí nada nos cuesta un euro, según Agüera, que no nos hemos podido resistir a poner a circular un Autobús que si antes prestaba un mal servicio ahora lo va a hacer peor, pues no accede a muchos sitios.
Hace ya bastantes semanas que presentamos el Grupo Municipal Socialista una moción para que se iniciara un estudio serio y riguroso para evaluar las verdaderas necesidades de nuestro municipio en cuanto a un buen servicio de autobús urbano. Con ese estudio elaborado y siguiendo lo que serían sus conclusiones ya nada más quedaría ponerlas en práctica y sólo así se podría ofrecer a nuestros ciudadanos un verdadero servicio de transporte público de calidad que satisficiera una mínimas necesidades en este sentido.
Pero claro, eso sería hacernos caso, y admitir que de cuando en cuando se nos ocurren algunas ideas buenas. Está claro que esta gente prefiere ir gastando euros sin ton ni son. Si lo que pretendían era que los ciudadanos de Ibi vieran un gran autobús lo han conseguido, pero me temo que para que vean un gran servicio, habrá que esperar a que a alguien se le ocurra otra idea menos descabellada que la que acaban de poner en práctica.
¿Hasta cuando la improvisación?, ¿Cuándo van a dejar de tirar el dinero?, Entre facturas que aparecen por los cajones y que nadie sabe de qué son pero que hay que pagar y las que sabiendo de qué son, no sirven para nada, estamos más que apañados con estos señores.
