Por Antonio Martos
Podemos afirmar que estos despidos han supuesto alrededor de 150.000€ (25 millones de las antiguas pesetas).
Como ya se pueden imaginar, no hemos tenido acceso a la información a pesar de haber pedido repetidamente y de forma oficial la información.
Tampoco nos han informado de las condiciones del nuevo contrato de radio Ibi, empresa municipal sustentada con fondos públicos.
La alcaldesa, muy dada ella a la sensiblería para intentar influir en la opinión pública en contra de quien ponga en duda su gestión, no ha tenido ningún problema para poner de patitas en la calle a estas tres personas que también tienen familias, hijos, seguramente hipotecas y supongo que los problemas comunes del resto de los mortales.
Como se puede ver, esos despidos, lejos de ahorrar, han hecho otro siete en las ya maltratadas arcas municipales.
Algún día, espero, estos (des) gobernantes darán cuenta de las decisiones políticas y del destino del dinero público, un dinero escaso pero muy mal utilizado, gastado con mucha alegría y de manera muy poco transparente.
Mientras tanto suma y sigue la cuenta del despilfarro y el descontrol.
