Lo que se dice en la radio o en la televisión adquiere más credibilidad puesto que se supone que los profesionales en la materia contrastan opiniones y que sus fuentes son fidedignas. También se supone que no se manipula la información y que esa información no esta al servicio de ningún interés partidista.
En pro de la objetividad y la democracia se fijan tiempos para los diferentes partidos políticos para expresar sus opiniones y así conseguir que el medio de comunicación no sea un instrumento propagandístico para el gobernante de turno, entre otras cosas porque se paga con el dinero de todos y cada uno de los contribuyentes.
Yo me pregunto y seguramente muchos ibenses también:
¿Por qué los portavoces de los partidos de la oposición tienen media hora al mes en RADIO IBI y el PARTIDO POPULAR tiene todo el tiempo que quiere?
¿Por qué no podemos ver el contrato que ha firmado Paco Navarro y Radio Ibi, si es un medio público?
¿Quién modera a la alcaldesa cuando utiliza la radio para insultar, despotricar, mentir y desprestigiar a todo el que se le ponga por delante?
¿Porque no se hacen cortes de voz a todos los portavoces sobre una noticia de interés? De esta forma se podrían conocer los diferentes puntos de vista y la información sería más completa, menos sesgada.
¿Porque cuando mandas un mensaje que discrepa con las opiniones del entrevistado/a no los leen? ¿Por qué cuando son de «la misma cuerda» sí les dan cobertura?
Si no se repetan las normas que hacen posible la pluralidad y transparencia, la información se convierte en doctrina y desinformación.
Un pequeño ejemplo:
Mientras ayer toda la prensa se hacía eco de la bajada del paro en España que dejaba la tasa total en 4.066.000 parados, Mayte Parra decía esto en Radio Ibi
Susana Hidalgo Vidal
