
Es gratificante ver como los festeros de todas nuestras comparsas se enzarzan en batallas incruentas convertidas en partidas de cartas y de dardos, y por supuesto sin perdonar un estupendo almuerzo que hace, si cabe, más amena la mañana del domingo.
Al final, vencedores y vencidos, todos unidos por la fiesta, consiguen hacer gala de un gran espíritu festero que sin lugar a dudas contribuye a engrandecer todos los actos que conforman nuestras queridas Fiestas de Moros y Cristianos.
Grupo Municipal Socialista
