En primer lugar quisiera llamar la atención sobre el autobús urbano, ¿dónde está? Aquí tenemos un ejemplo de un “fantasma” que aparece y desaparece con una facilidad pasmosa. ¿Qué ha pasado con este servicio? ¿Qué ha pasado con el autobús tan bonito que compramos de segunda mano, que pintamos con bonitos colores? Lo más curioso es que algún iluminado de nuestro Ayuntamiento se le ocurrió comprar un autobús “grande, ande o no ande”, pero que sea barato. Ya descubrimos que era demasiado grande para muchas calles ibenses. Ahora nos encontramos con que no anda. Una vez más lo barato sale caro, eso sin contar que el sufridor ciudadano ha visto como su dinero se gastaba en un servicio que no puede utilizar.
Un ejemplo también muy claro de “fantasma” son los pasos de peatones, que también aparecen y desaparecen sin que nadie pueda remediarlo. Quizá más que fantasma, en este caso se trate de hologramas que se desvanecen en el espacio. Cuando aparecen estos pasos de peatones se dejan ver, blancos, brillantes, majestuosos, pero poco a poco van desapareciendo para nunca más saber de ellos. Me he interesado infinitas veces por el repintado de pasos de cebra que ya casi no se ven y si es invierno dicen que van a esperar que venga el buen tiempo y si hace solecito dicen que no tienen dinero, es decir, que están condenados a vagar por el inframundo. Esto no tendría mayor importancia si no fuese porque tenemos que cruzar nuestras calles por ellos.
Otro claro ejemplo de “fantasma” son las facturas que llegan al Ayuntamiento. Existe un tipo de ellas que entran en el Ayuntamiento y, como por arte de magia, ¡Ale Hop! desaparecen, se esfuman. Al parecer, según nos han indicado en ocasiones los responsables políticos, estas facturas se dejan ver muy a larga, cuando se abre algún cajón de algún escritorio, para desaparecer de nuevo por efecto de una fuerza sobrenatural que existe en el Ayuntamiento y que se encarga de eliminar todo aquello que sean incomodo para sus moradores.
Generalmente todas esas facturas tienen que ver con pagos por contrataciones digitales, y cuando empleo el término “digital” no me refiero a ningún procedimiento tecnológicamente avanzado, sino a lo más simple que existe, “a dedo”. También podría llegar a ser gracioso si no fuese porque esas facturas suponen cientos de miles de euros que, esos sí que desaparecen y no se van al inframundo.
Y ya que hablo de contrataciones diré que ahí también existe un fenómeno paranormal muy extendido en los últimos años en nuestro Ayuntamiento. Las contrataciones “fantasma”. No se les ve por ningún sitio, son sigilosas, escurridizas, volátiles, pasan desapercibidas para casi todos y generan un ambiente cargado que bloquea a las personas, que únicamente puede ser tratado con Agüeracetamol 500 Mg.
Se trata de expedientes de contratación que no existen, sólo son espectros que deambulan por el espacio interior de algún despacho.
Desgraciadamente para todos los ibenses, este tipo de fenómenos paranormales son muy habituales en nuestro Ayuntamiento.
Arturo Domenech García
