Por Pedro Costeras Nebreda, secretario de Política Institucional de CCOO Canarias
“Queda atrás el que, probablemente, haya sido el mejor sindicalista de Canarias”.
Felipe Martos fue un hombre profundamente de izquierdas, militante del Partido Comunista de Canarias, imprimía ideología en todas sus acciones en el mundo sindical desde la transición. Fue el primer secretario General de Comisiones Obreras Canarias elegido en el Primer Congreso del año 1978, en Tenerife. Él dirigió el sindicato en los años duros de la transición. Con él en la dirección del sindicato se consiguieron los primeros convenios colectivos, se hicieron las primeras elecciones sindicales de 1978, se hicieron realidad las huelgas generales de 1985 y 1988, que fueron un gran éxito en Canarias. En 1988 se comenzó la senda de la unidad de acción sindical con UGT, fueron los principios de un camino realmente fructífero para el sindicalismo canario. Fruto de esa unidad de acción sindical, en 1990 se firmaron los primeros acuerdos de concertación social. Esto marcó un hito en la historia de las relaciones laborales en Canarias, en la actualidad se negocian los quintos acuerdos de Concertación Social. Fruto de esta cadena de acuerdos que comenzó Felipe Martos son el Consejo Canario de Relaciones Laborales o el Tribunal Laboral Canario. Aquellos Primeros acuerdos de Concertación Social abrían un importante camino de diálogo con los sucesivos Gobiernos de Canarias. Una trayectoria histórica que el actual Gobierno Canario debería tener más en cuenta antes de suspender unilateralmente acuerdos de Concertación Social, devaluando un proceso de diálogo con 20 años de historia.
Por desgracia queda atrás el que, probablemente, haya sido el mejor sindicalista de Canarias. Felipe deja una huella imborrable en la memoria del movimiento obrero isleño, y en la de todos los que le conocimos y compartimos con él episodios de camaradería, de lucha, y de trabajo sindical. Como sindicalista que pertenece a una generación posterior a la suya, solo puedo sentir agradecimiento por su dedicación y su entrega. Felipe Martos fue la persona que me captó para integrarme a trabajar en la dirección del sindicato en Canarias, hace ya 22 años. Él fue mi amigo, mi mentor, y mi maestro. Muchas gracias, compañero, por todo lo que me ensañaste. Me quedo con la sensación de que te vas demasiado pronto, y de que me quedaban aún algunas clases magistrales más por recibir. Pero la vida es como es, y da golpes tan duros como este. Aún así me quedo con la mejor de las lecciones, esa que nadie me podrá arrebatar. El recuerdo entrañable de la amistad, y de una vida entera dedicada a la lucha sindical.
Hasta siempre, Felipe, compañero.
