Y es cierto, las obras están hechas. Tenemos Palacio de Justicia, Teatro Rio, tenemos Piscina climatizada, césped artificial en las medianas del desvío, el parque de Pocoyó, las palmeras del Centro Social Polivalente…. Pero, ¿tenemos dinero para pagar todo lo que se ha hecho?
La respuesta en este caso es que no. Estamos endeudados hasta las cejas y ahora, y para embellecer Ibi (porque no olvidemos que quedan dos meses para elecciones municipales) hemos pedido un préstamo de un millón de euros. Así que las palmeras, el parque, el césped artificial, las jardineras del desvío y todas y cada una de las obras que se hagan de aquí hasta elecciones son pagadas con este préstamo.
Obras como la Fábrica Rico, Centro de Día, Cuartel de la Policía, Locales de Ocio, Polideportivo, rotonda del desvío, reforma de las plazas de la Tartana y Lourdes, jardines, aceras y canalizaciones del Barrio de la Dulzura,… todo esto está pagado por el Gobierno de España, así que no han generado la deuda.
Cuando Mayte parra entró a gobernar, el Ayuntamiento de Ibi tenía 6 millones de euros ahorrados y debía 5. Ahora, después de 8 años de gobierno del PP, debemos 18 millones de euros (3.000 millones de ptas) ¿quién creen que va a pagar esto? Esto, señores ciudadanos, es un verdadero problema. Y para entender por qué es un problema este endeudamiento (al que nunca nos hemos enfrentado), sólo tenemos que hacer un paralelismo con lo que ocurriría en nuestro hogar familiar.
Imaginemos que en mi casa quiero hacer una reforma integral. Pero resulta que una vez presupuestada la obra, no me llega con los ahorros que tengo. Así que en lugar de hacer menos obra, o esperar un poco y ahorrar algo más, pido un gran préstamo al banco.
Ahora, tengo la obra terminada, mi casa está hecha un pincel, pero no puedo salir de ella (en años) porque mis deudas se comen todo mi sueldo. Mucho menos puedo plantearme hacer más reformas en casa, pase lo que pase, hasta dentro de muchos años. De hecho, si se me rompe un electrodoméstico no podría sustituirlo. Pero eso sí, la obra está hecha.
Eso mismo pasa con el Ayuntamiento. Las obras están, pero el precio que se ha pagado por ellas, los préstamos que se han pedido y el endeudamiento que arrastramos desde que el PP entró en el gobierno de Ibi, han hipotecado a Ibi para muchos años.
En el ejemplo del hogar familiar, el problema se soluciona de dos formas: o buscando nuevos trabajos que me proporcionen un suelo extra o reduciendo todos y cada uno de mis gastos. Y en el Ayuntamiento, el problema también tiene dos soluciones: buscar más ingresos para pagar lo que debemos, lo que significa SUBIR MÁS LOS IMPUESTOS o ahorrar en gastos, es decir, mantener al pueblo de Ibi “congelado” (recortar las subvenciones para asociaciones, rebajar gastos en educación, en servicios sociales, en servicios públicos…). Ese es el precio que pagamos como ciudadanos por una época en la que se ha gastado por encima de las posibilidades reales.
Además, lo más indignante es que, antes o después, saldrá alguno de estos personajes que nos ha metido en este problema, a decirnos que en su época hacían más.
Este análisis es incómodo pero más nos vale hacerlo. Debemos profundizar un poco más e intentar ser más críticos con lo que nos venden, porque las consecuencias entran dentro del lote.
Aquí se ha buscado la foto, el baño de multitudes y el voto, porque necesitan toda la ayuda posible para tapar ocho años de sobrecostes en las obras, imputaciones de concejales, mojaditas y asuntos turbios en todas y cada una de las áreas del Ayuntamiento. Estos asuntos turbios se aclararán en cuanto entre otro gobierno municipal y por eso, la Sr. Mayte Parra y compañía están dispuestos a hipotecar Ibi de por vida si con eso lo evitan.
El PSOE, en veinte años de gobierno, creció de forma constante (mucho más de lo que quieren admitir) y, sobre todo, no hipotecaron el futuro de Ibi. De nada nos sirve un sprint si nos obliga después a un parón.
Los ibenses siempre hemos demostrado ser rigurosos en todas y cada una de las facetas de nuestras vidas. Y ahora más que nunca hay que seguir siéndolo. Sé que lo que estoy diciendo no es lo que la gente prefiere oír pero me niego a tratar a mis vecinos ibenses como tontos. No lo son, como mucho hay gente desinformada por la censura de los medios públicos.
No nos dejemos engañar por un maratón de inauguraciones, que lo único que han hecho es endeudarnos para siempre jamás. Abramos nuestras mentes y pensemos, no sólo que las obras están hechas, sino si las mismas eran necesarias y sobretodo, qué han costado y cómo vamos a pagar. Nuestro futuro depende de ello.
