Ayer por la mañana me llamó la atención los trabajos que se estaban haciendo en la Glorieta de Pocoyo, concretamente en el muro que da a la calle Dr. Ferrán. Pasé por ahí y vi a un operario, dale que te pego, con un martillo y un cincel, rompiendo parte del mosaico de ese muro que, como todos sabemos, unas semanas antes habían hecho con tanto “esmero” y “dedicación”.
La verdad es que era curiosa la situación. Daba la sensación de que se estaban escondiendo, trabajando detrás de los vehículos de la empresa que habían sido aparcados pegados al muro. Muy cómodo no era, pero sí muy discreto.
Imagino que se habrán despegado algunas manisas y estarán reponiéndolas. Claro, con tantas prisas por inaugurar, esas cosas pasan… Otro ejemplo es una de las «T» del Teatro Río, que se despegó y cayó al suelo al día siguiente de la inauguración. Esperemos, en ambos casos, que todo lo demás tenga una mayor resistencia.
Pero claro, esa nueva incorporación de césped, para ella, queda muy bonita y lamentablemente lo que constatamos es que, una vez más, no piensan más allá del momento de inaugurar.
Supongo que dentro de dos días pondrán ese mismo césped artificial en la rotonda de la Plaza de la Tartana, porque el césped natural que allí había está seco y quemado, como se puede apreciar en la foto.
Solo les interesa la foto, pero lo han hecho tan descarado que se les ha visto el plumero.
