Carme Chacón dijo durante el discurso en el congreso 58 veces que Rubalcaba era el pasado, y Rubalcaba, muy hábil dijo 60 veces que tiene más experiencia que ella.
Estar ligado al pasado del partido socialista, desde muchos frentes, es una gran tarjeta de presentación. También una mujer joven y luchadora con cierta experiencia y un gran reconocimiento por su trabajo como es Carme Chacón, atraía a muchos militantes como una entrada de aire fresco y de renovación, de hecho la victoria de Rubalcaba ha estado muy ajustada.
Cualquiera de los dos candidatos tenían posibilidades y apoyos y los dos tenían la obligación moral de luchar contra el neoliberalismo que asola Europa y que impone a todos los paises miembros sus reglas del juego (así nos va).
Rubalcaba piensa que la clave de la salida de la crisis del PSOE está en lograr que la socialdemocracia, la española y la europea, sea capaz de ofrecer una alternativa de izquierdas a la recesión económica global y en erigirse cuanto antes en una oposición útil y firmemente crítica a la vez al Gobierno de Mariano Rajoy. No creo que tengamos que inventar nada nuevo pero sí ponerlo en práctica y sí hacer profundas autocríticas para luchar contra el neoliberalismo que ha arruinado Europa y que nos lleva a la pérdida del tan valorado estado de bienestar y sobre todo de la necesaria justicia social. Y todo ello consiguiendo no quemar todos los recursos que nos ofrece el planeta y que al paso que vamos es urgente tomar medidas drásticas para parar el consumismo abusivo y el espolio de recursos.
En su discurso pronunció una frase muy buena: “si no vives como piensas, acabas pensando como vives”. Eso le ha pasado a muchos valencianos que ahora se despiertan de la gran mentira. Espero que lo aplique con toda energía sobre todos los temas que el partido socialista no ha abordado como debería en estos últimos años. Bien es cierto que tanto los gobiernos de Felipe González como el de José Luis Rodríguez Zapatero han conseguido las conquistas más importantes en materia social, pero vienen nuevos tiempos en los que la unión de todos los progresistas será poco para conseguir frenar a la derecha, la misma que ha estado siempre por los siglos de los siglos.
