Por todo esto la gente ejerce su derecho a protestar y es intolerable que se produzcan cargas policiales en manifestaciones ciudadanas, como está ocurriendo en el IES Lluis Vives de Valencia. Los que se manifiesta lo hacen porque van a clase y no tiene calefacción, porque a sus hijos no les llegan las becas, porque los que van a un hospital se les dice que la lista de espera es eterna, porque quien trabaja quiere cobrar y por las deudas de la administración tiene que cerrar su negocio o porque hay personas que tienen que dejar su trabajo para cuidar a sus familiares dependientes porque en esta comunidad las ayudas o llegan tarde o simplemente no llegan. Con los recortes esto aún irá a peor y es más que comprensible que no se acepte.
Esto va unido a la indignación que produce ver como el Partido Popular en la Generalitat ha dilapidado millones y millones de euros de nuestros impuestos en grandes eventos como la F1, la American’s Cup, la Volvo Ocean Race o la visita del Papa, con contratos más que dudosos con amiguitos del alma, proyectos faraónicos y ruinosos como Terra Mítica, la Ciudad de la Luz o la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Incluso han pagado proyectos de obras que ni siquiera se han realizado, como las torres de Calatrava. Ahora quieren que el agujero lo paguemos los ciudadanos. Nuestros hijos pasan frio en las clases, estudian en centros deteriorados, el personal cada vez es más reducido, no hay dinero para medicamentos, las listas de espera en los hospitales son eternas y nuestros mayores y dependientes están desatendidos.
En esta comuidad (des)gobierna el PP desde el año 1995 y desde 1999 con mayorías absolutas por lo que es una vergüenza que se intente culpar a algún colectivo, partido político o sindicato de la situación en la que nos encontramos. Sabemos que no les gustan las manifestaciones, que al PP le molesta que la gente diga lo que piensa, pero la realidad es que los ciudadanos nos hemos cansado y ha llegado el momento de exigirles lo que nos pertenece por ley y no conformarnos con sus promesas vacías y engaños continuos.
