Estamos en época de crisis pero eso no es razón suficiente para deja de pagar. Todos los que van a sus locales también viven en época de crisis y sin embargo tienen que pagar para poder consumir. En su momento (ya en plena crisis) se publicó un pliego de condiciones para que quien lo quisiera, presentara su propuesta para adjudicarse uno de estos 5 locales. En aquel pliego quedaba manifiestamente claro el precio del arrendamiento mensual. Considero que los adjudicatarios son empresarios que tienen que medir bien sus inversiones y si se equivocan, como todos los empresarios del mundo, tienen que asumir las consecuencias de su decisión. El precio ahora no se puede rebajar pues sería una verdadera estafa frente a las empresas que también se presentaron al concurso y que se quedaron fuera porque consideraron que no podían asumir el precio que se pedía.
Esto que defiendo no responde a ningún tipo de animadversión hacia las personas que gestionan los locales ni tampoco hacia el tipo de negocio, ya que el ocio es importante para Ibi y todo empresario merece el máximo respeto, pero debemos ser serios. Ser empresario es asumir riesgos y hacerse cargo de las consecuencias (sean buenas o malas). Ser concejal implica exigir juego limpio en los concursos públicos, el cumplimiento de los acuerdos y el bien general, es decir, defender los intereses de todos los ibenses y no de unos pocos. Además, el Sr. Agüera, con esta actitud «condescendiente» con estos incumplimientos se está generando un agravio comparativo respecto a otras empresas que trabajan en locales que el Ayuntamiento les tiene arrendados (Serafines, Bar del Parque Derramador, Bar del Polideportivo,…), que están pagando sus cuotas sin rechistar.
En un arranque de «buena gestión», el Sr. Agüera nos quiere convencer diciendo que ya ha negociado con los adjudicatarios y que se han comprometido a pagar su deuda. Nos dice que van a pagar los meses de forma puntual y además los meses atrasados, y lo más llamativo es que eso lo dice y encima se lo cree. Si no han pagado las cuotas cuando correspondía, es difícil que las vayan a pagar ahora y menos cuando achacan estos impagos a la situación de crisis. La realidad es que de este acuerdo… nada de nada. Alguno de estos adjudicatarios ha pagado alguna cuota, pero la deuda sigue creciendo sin visos de reducirse y mucho menos de eliminarse.
El Sr. Agüera dice que la cosa pinta mal y que no habrá más remedio que acudir a los tribunales. Sea como sea, hay que buscar una solución que no consista en permitir una deuda al pueblo de Ibi, un agravio comparativo con otros empresarios y una estafa a aquellos que se presentaron al concurso y lo perdieron. Si los adjudicatarios realmente no pueden pagar ese alquiler, habrá que rehacer el pliego de condiciones y volver a realizar el concurso público. Eso sí, impepinablemente los adjudicatarios actuales tendrán que satisfacer la deuda contraída de la mejor manera posible.
Si la situación actual es insostenible hay que tomar las decisiones necesarias para solucionarlo, porque si hay algo que no podemos permitir es que los jóvenes ibenses se queden sin ocio.
