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PP y CDL votan en contra de la modificación del reglamento de honores y distinciones

En la Comisión de Cultura de este pasado lunes se dictaminó desfavorablemente la propuesta firmada por los grupos municipales PSOE e IU que trataba de modificar el reglamento de distinción de honores. El PP y el CDL votaron en contra de modificar el reglamento y ADI se abstuvo.

Dicho reglamento aprobado en el año 1983 permite iniciar un expediente de nombramiento de hijo predilecto, hijo adoptivo (para los que sean nacidos fuera de Ibi), Tartana de Oro, Tartana de Plata o Tartana de Bronce, con una mayoría absoluta (11 de 21) de los concejales.

Para entender porqué se hizo la propuesta de modificar el reglamento hay que conocer primero lo que dice.

En primer lugar, la propuesta de distinción de honores a una persona o colectivo puede iniciarla alguno de los grupos políticos del Ayuntamiento, la mitad más uno del conjunto de las asociaciones locales o cualquier ciudadano a título personal (empadronado en Ibi) siempre y cuando consiga 500 firmas apoyando su propuesta.

Una vez hecha la petición se debe llevar a la Comisión de Cultura para que se debata si se tiene en cuenta la propuesta de nombramiento. Si pasa este primer filtro se lleva a pleno para que este decida si se inicia el expediente. Si efectivamente se aprueba seguir adelante, se inicia el expediente del nombramiento, se aporta toda la documentación y se nombra un juez instructor para tal efecto.  El nombramiento vuelve a pasar a la Comisión de Cultura donde se debate ya si se le concede el título a la persona o colectivo propuesto. Si se dictamina afirmativamente por la mayoría de los miembros de la comisión, se lleva de nuevo a pleno. En este ultimo trámite el pleno se celebra a puerta cerrada siendo el voto de los concejales secreto. De nuevo una mayoría absoluta (11 de 21 concejales) bastará para otorgar definitivamente la distinción. Como hemos dicho, esto es lo que dice nuestro reglamento pero en la práctica, el nombramiento se aprueba si se consigue un mínimo de dos tercios de votos favorables de los concejales. Si no se llega a ese número se suele «dejar sobre la mesa» (se paraliza sin dictaminar y se aplaza la decisión), aunque con el reglamento en la mano bastaría una mayoría absoluta para aprobarlo.

¿Por qué en la práctica nos saltamos el reglamento? Porque se sobreentiende que estos honores tan importantes requieren un consenso mucho más amplio. Entonces ya estamos admitiendo que el reglamento actual, tal como está, no nos sirve. Hay que tener en cuenta que la practica totalidad de los municipios, los otorgamiento de honores se conceden por unanimidad de todos los grupos políticos (en Ibi esto sería 21 de 21 concejales).

Otra cosa que no dice el reglamento pero sí el sentido común es que, hasta que no se apruebe el inicio del expediente, no se debe hacer pública la solicitud de otorgamiento de honores porque la persona o familiares de la persona a nombrar puede sentirse incomoda ante las exposiciones en contra de ese nombramiento. Ni que decir que la alcaldesa que nos ha tocado sufrir, ha puesto siempre por delante sus intereses personales y políticos por encima de estas consideraciones y por eso le faltó tiempo para lanzar a la opinión pública los nombramientos que ha querido sin contar con nadie. El último caso que se nos ha presentado es el nombramiento de Salvador Miró, a quien la alcaldesa quiere distinguir simultáneamente con el título de Hijo Predilecto, con la condición de Tartana de Oro y poniéndole su nombre a una calle, las tres máximos honores que puede otorgar un municipio.

En definitiva, gracias al PP y CDL sigue vigente un reglamento de 1983 y que se ha demostrado en anteriores ocasiones que está desfasado. Si hubiéramos cambiado el reglamento y la distinción de honores para que se correspondiera con el sentido común, en decir, que las elecciones requirieran de dos tercios de los votos como mínimo (o incluso mejor por unanimidad de todos los miembros de la corporación), estaríamos siendo consecuentes, ya que tendríamos un reglamento para cumplirlo y además aseguraríamos el gran valor de esos honores y reconocimientos.

Con el reglamento sin modificar nos podemos encontrar con que algún/a gobernante iluminado/a , tras obtener una mayoría absoluta, llene el pueblo con montones de hijos predilectos, y que su nombramiento obedezca solo y exclusivamente al color del carnet político que tengan.

Sirva de ejemplo de coherencia Vicente García Pascual que durante 20 años de gobierno buscó siempre la unanimidad para nombrar hijos predilectos y si no era así dejaba el nombramiento encima de la mesa, algo que pasó en alguna ocasión y que no trascendió a la opinión pública, como se espera de un gobernante consecuente y responsable.

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