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Despedida en diferido de Maite Parra

05 de noviembre de 2013

Maite Parra no asistió ayer al último pleno que podía presidir. Pero seguirá asistiendo a las sesiones de las Cortes Valencianas para seguir apoyando todos los brutales recortes a los que nos está sometiendo el PP valenciano. En lugar de dar la cara, dejó prestada a Mª Amparo Pina una carta para que la leyera en su nombre, de la que poco podemos destacar, a excepción de esta frase,“la voluntad popular siempre debe ser respetada y no quebrantada con amenazas de alianzas que se demuestran inviables y claramente nefastas allí donde se instauran“. De la voluntad popular del pueblo de Ibi en las últimas elecciones se pueden hacer cuantas lecturas se quieran, pero lo cierto es que el Partido Popular consiguió 5.574 votos frente a los 8.003 votos que sumaron el resto de formaciones políticas, con una participación del 78%. Las alianzas deben de ser el triunfo de la diversidad de opiniones para conseguir consensos que representen todas las opiniones, nunca una amenaza, ya que la Democracia se debe de entender y practicar hasta las últimas consecuencias.

Lo que sí puede representar una seria amenaza a nuestro sistema democrático es que la lista mas votada opere con autoritarismo, impidiendo la tarea de control de los grupos de la oposición, poniendo toda clase de obstáculos a la transparencia y gestionando los recursos comunes con total opacidad, apoyando a un líder déspota y presuntamente carcomida por la corrupción más insultante.

Maite Parra ha dejado un legado de despropósitos, deudas infinitas y vergüenza ajena en todos los sentidos, un secreto de sumario en los juzgados y muchos agravios injustificados.

Maite Parra ha tenido enfrente durante la mayor parte de su mandato a Antonio Martos, un líder de la oposición de mucha altura en todos los sentidos, que la ha tratado con un respeto inmenso que no se ha merecido nunca. Otros hemos saltado indignados en varios plenos, agotando toda posibilidad de encuentro o consenso. De todas las experiencias se aprende y será el tiempo el que ponga a cada uno en su lugar.

Si algo lamento es el fracaso de no haber conseguido nunca una disculpa de la ya ex-alcaldesa, un debate riguroso,  en igualdad de condiciones y la consecución de acuerdos razonables para la mejora de nuestro pueblo. Pero Maite Parra nos lo ha puesto muy difícil y ha sido prácticamente imposible un mínimo entendimiento. Cuanto más alta es la soberbia, más dura es la caída.

Y también lamento que el CDL no haya sido capaz de firmar una moción de censura que hubiera permitido limpiar y aclarar la pésima gestión que el Partido Popular ha liderado en los últimos años. Yo sí creo en las alianzas y en la capacidad humana para sumar, gracias a la diversidad de opiniones y puntos de vista. En esta ocasión, esta alianza era de obligado cumplimiento por higiene democrática, por pura responsabilidad y porque «Maite Parra ha hecho mucho daño a Ibi» (Juan Valls dixit), pero el Partido Popular también está haciendo mucho daño a los derechos de las personas, especialmente las más vulnerables.

Maite Parra se va pero el mismo PP se queda.

 

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