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Pot de Plom re-inauguró el Puente Francisco Aura de Alcoy

12 de febrero de 2014

Tras la polémica inauguración de este puente, los integrantes de la compañía de teatro Pot de Plom, con el conocido humorista Xavi Castillo a la cabeza, decidieron re-inaugurar ayer esta infraestructura.

La inauguración oficial (la mala, según la compañía de teatro) que fue protagonizada por el President de la Generalitat, Alberto Fabra y que tuvo lugar el pasado 27 de enero, pasará a la historia por ser una de las más polémicas debido a las extremas y, según muchos, desmesuradas medidas de seguridad que los miembros de la comitiva del gobierno valenciano plantearon. El motivo de todo esto era mantener alejados a los ciudadanos y así huir de las quejas y reivindicaciones que le hacen llegar allá donde van (allá donde van a hacerse la foto y a lucir palmito), recordándoles sus incumplimientos e impagos. Tal fue el celo del gobierno valenciano que los ciudadanos y muchas autoridades que no pudieron acreditar su cargo, quedaron arrinconadas en las laderas del barranco que cruza el puente, mientras un cordón de policías nacionales impedían el acceso al mismo. El resultado fue, en valoración de Pot de Plom, “esperpéntico”, con la comitiva en medio del puente y la gente en la ladera del barranco.

Según la compañía, “este presidente no vale ni para inaugurar”, por lo que decidieron volver a repetir el acto (la inauguración buena) con un “president” de la casa, encarnado por Xavi Castillo. Según afirman, ellos –la compañía- no han votado a ninguno de los dos presidentes y este último, al menos, no utiliza coche oficial.

Finalmente, el acto, que tuvo lugar ayer a las 11 de la mañana y al que se le había dado difusión por la red, fue muy divertido, según valoraciones de la propia compañía y un éxito en relación al número de asistentes.

Dejando de lado la vertiente más humorística de esta re-inauguración, este acto deja en evidencia lo absurdo de las políticas que desde hace años lleva a cabo el gobierno del PP en la Generalitat y el descontento ciudadano ante tanto despilfarro, tanta presunta corrupción, tanto recorte y ante tanto impago e incumplimiento. Hasta tal punto ha llegado este alejamiento del Consell con la ciudadanía, que el gobierno de Fabra ha decidido considerar a los ciudadanos como un estorbo (o quizá como un enemigo).

Susana Hidalgo

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