19 de febrero de 2014
Qué bien nos lo estamos pasando en estos últimos días. Ya creíamos que las estridencias de la ex alcaldesa en las emisoras de radio públicas y privadas eran historia. Nada más lejos de la realidad, todavía va dando coletazos por ahí, explicando lo que nadie le ha pedido. Esta ahora donde debería de haber estado desde hace mucho tiempo. Ahora viene de víctima porque al final la situación más nimia ha conseguido echarla a la calle.
Sigue empeñada en que lo que hemos querido siempre es un cambio de gobierno y está muy equivocada, lo único que se ha pretendido siempre es que imperara un orden y una gestión lógica en un Ayuntamiento democrático, cosa que parecía imposible con la gestión de Maite Parra, con su actitud de “mando y ordeno” y siempre con la misma cantinela frente a sus correligionarios de partido: “o estás conmigo o estás contra mí”. Así no se puede gobernar.
Pero independientemente de que tenga o no cuentas en Suiza, lo que no puede pretender la Sra. Maite Parra es pasar de puntillas sobre todos estos temas, no puede obviarse que tiene 4 concejales de sus listas electorales (de las personas que ella misma eligió para que le acompañaran políticamente) imputadas por delitos muy graves.
Tampoco puede olvidar la nefasta gestión económica que ha llevado a cabo, con sobrecostes millonarios en todas las obras importantes y un endeudamiento que compromete a varias generaciones.
Además, como diputada aprobó los recortes que luego los ibenses hemos sufrido, y como alcaldesa nos quería hacer creer que luchaba contra esas mismas medidas que justamente ella estaba (y está) apoyando en Valencia.
Todo eso es una realidad constatable y quiera ella o no quiera, ha sido la máxima responsable política. Afortunadamente está ya apartada de la gestión municipal. Lamentablemente y eso es lo que más le duele, al final la han echado a la calle por caprichos del destino, acompañado, eso sí, por algún que otro berrinche del que es hoy socio incondicional del gobierno municipal del Partido Popular.
También es muy curioso que venga ahora haciéndose la despistada diciendo que ella, como Alcaldesa, no tenía que saberlo todo, cuando todos, propios y extraños, conocemos que no había cosa dentro de Ayuntamiento de lo que ella no estuviera al corriente. De todos modos no es excusa como para dejar de exigirle su responsabilidad política.
De momento se le ve muy valiente y a tenor por las investigaciones llevadas a cabo hasta ahora, quizá peque de ser demasiado imprudente, por lo que, por prudencia, debería de estar más calladita, por si se diese el caso de tener que tragarse muchas de sus palabras.
Arturo Domenech

