Termina 2025 y, como cada final de año, toca detenerse un momento y hacer balance. No todos los avances llegan con grandes titulares, pero algunos marcan un antes y un después. Este ha sido, sin duda, un año decisivo para Ibi: un año de reconstrucción y de impulso.

Uno de los pasos más importantes fue aprobar un presupuesto y una plantilla municipal después de tres años prorrogados. Puede sonar a trámite administrativo, pero en realidad es la base de cualquier plan de futuro. Sin un presupuesto vivo, un ayuntamiento solo puede sobrevivir. Con él, puede avanzar, priorizar y dar respuestas reales.

Otro hito fundamental fue poner orden en las cuentas municipales. El Ayuntamiento asumió el pago de más de cuatro millones de euros en facturas pendientes, buena parte de ellas heredadas. Con ese esfuerzo, cerramos el año sin deudas con proveedores.

También ha sido el año de reactivar inversiones que llevaban tiempo esperando, como el edificio de colores para el baile de mayores o la Plaza de la Iglesia, que podrá retomar su camino. Y hemos preparado pliegos para mejorar servicios esenciales como la limpieza viaria, la recogida de residuos, la limpieza de edificios públicos.  Estamos preparados para abordar de nuevo, tras décadas de abandono, el mantenimiento de parques, plazas y jardines.

A nivel interno, se ha culminado prácticamente la estabilización de la plantilla municipal y se están creando nuevas áreas para ofrecer un servicio público más eficaz y cercano.

2025 ha permitido además dar un paso histórico hacia la puesta en marcha del polígono NP5, bloqueado durante más de dos décadas. Nos encontramos en la fase final para su desbloqueo y esperamos que en 2026 pueda iniciar su andadura, abriendo la puerta a nuevas oportunidades económicas y de empleo.

No todo han sido buenas noticias. Los impagos de la Generalitat frustraron el proyecto del geriátrico tal como estaba diseñado. Pero lejos de rendirnos, seguimos trabajando para hacerlo realidad, estudiando nuevas vías y buscando el apoyo de otras administraciones.

No podemos olvidar el incendio de este verano, que durante días nos tuvo en vilo y llenó el corazón de todos los ibenses de miedo y angustia. Gracias a la acertada intervención y coordinación entre administraciones, cuerpo de bomberos, brigadas forestales, cuerpos de seguridad, voluntarios y la UME, pudo controlarse. Dicen que en la oscuridad siempre hay luz y este desastre también despertó la solidaridad de todo el pueblo, demostrando la capacidad de Ibi para unirse cuando más falta hace.

2025 no ha sido un año fácil, pero sí un año decisivo.

Es un verdadero honor ser el alcalde de Ibi, un orgullo que llevo por bandera y que nace de la manera que tiene este gran pueblo de entender la vida. Porque si algo nos define es nuestra capacidad de imaginar, de reinventarnos, y de seguir adelante pese a las dificultades.

Por eso, de corazón, quiero desearos a todos y a todas las ibenses una Navidad llena de buenos momentos, de encuentros y de cariño. Y que el año 2026 llegue cargado de crecimiento, de oportunidades y, sobre todo, de ilusión, porque eso es Ibi, el pueblo donde viven los sueños.

Feliz Navidad a todos y a todas.

Sergio Carrasco Martínez
Alcalde de Ibi

 

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