A lo largo de esta legislatura, la oposición en Ibi ha demostrado tener una forma muy clara de entender la política. No se trata de proponer alternativas ni de sumar para mejorar el municipio, sino de frenar, retrasar y complicar cualquier iniciativa del equipo de gobierno, incluso cuando esas maniobras acaban perjudicando directamente a los vecinos y vecinas de Ibi.
El último ejemplo lo hemos vivido con la solicitud de un préstamo para financiar inversiones necesarias, entre ellas la reactivación de la Plaza de la Iglesia. Una obra que lleva demasiado tiempo parada y que, cuanto más se retrasa, más se encarece. Desde el equipo de gobierno se ha actuado con responsabilidad: asegurar ahora la financiación permite reiniciar la obra cuanto antes. Una vez cerrado el ejercicio de 2025 y liberado el remanente, se podrá decidir si ese dinero se destina a inversiones financieramente sostenibles o a amortizar el préstamo, como marca la ley. Pero lo urgente, lo importante, es que la plaza avance y deje de ser un problema enquistado.
La reacción de la oposición era previsible. VOX intentó recurrir la convocatoria del pleno con el objetivo de bloquear la aprobación. Ya en la sesión, desde el PP se trató de invalidar el voto telemático de la portavoz socialista, cuestionando su legalidad por encontrarse ejerciendo como diputada autonómica. Un intento más de entorpecer, sin base jurídica y con un resultado nulo.
Y no es un hecho aislado. Durante la tramitación de los presupuestos municipales se repitió el mismo patrón: solicitudes de nulidad, votos en contra de la urgencia, recursos contra la convocatoria, rechazo frontal al presupuesto y, finalmente, alegaciones presentadas el último día para retrasarlo lo máximo posible e intentar que no entrara en plazo. Con nocturnidad y alevosía. Exactamente la misma estrategia se volvió a aplicar en el pleno de aprobación definitiva de los presupuestos y la plantilla de 2025.
Incluso, en el caso del PP, se llegó al extremo de votar en contra del cierre contable de 2022, es decir, de unas cuentas que ellos mismos habían gestionado. Un ejemplo claro de que cualquier excusa sirve si el objetivo es poner obstáculos.
A pesar de todo, el equipo de gobierno no se ha detenido. Los proyectos siguen adelante, aunque no sin dificultades. Eso sí, esta forma de actuar ha puesto en riesgo en más de una ocasión avances importantes para el municipio.
Al final, más allá de discursos y declaraciones, lo que queda son los hechos. Y los hechos muestran dos maneras muy distintas de entender la política local: una centrada en bloquear y retrasar, y otra empeñada en seguir trabajando, superando obstáculos y logrando mejoras para Ibi y para los ibenses.
Nuria Pina Huertas
Portavoz del Grupo Municipal Socialista de Ibi





