
Romper un pacto de gobierno nunca es una decisión sencilla. Responde a una acumulación de situaciones que acaban haciendo inviable seguir trabajando juntos.
En este caso, más allá de las tensiones públicas generadas a través de los escritos y vídeos de Som Ibi, el origen del conflicto se encuentra en cuestiones relacionadas con la gestión de la plantilla municipal y la interpretación de determinados informes técnicos y jurídicos.
Debemos dejar claro que las insinuaciones de Som Ibi son falsas. En la administración pública, la existencia de informes desfavorables no es una anomalía ni una ilegalidad. Forma parte del funcionamiento ordinario de un sistema donde conviven diferentes criterios jurídicos, técnicos y políticos. De hecho, los propios concejales de Som Ibi han realizados contratos menores con informes desfavorables, siendo estos legales.
El desacuerdo principal surgió en el marco de la negociación de varios cambios en la plantilla. Algunos de ellos estaban vinculados a situaciones laborales críticas por motivos de salud. En ese contexto, el diálogo entre las partes implicadas parecía haber avanzado hasta un punto de entendimiento, aceptando propuestas mutuas para poder desbloquear la situación. Sin embargo, cuando el acuerdo parecía cerrado, Som Ibi planteó una nueva condición para dar su voto favorable: el aumento del salario de las dos personas que más perciben en el Ayuntamiento. Desde el Grupo Municipal Socialista entendemos que, existiendo más de 30 puestos de trabajo pendientes de revisión, no resulta adecuado priorizar una subida salarial para quienes ya cuentan con las mayores retribuciones.
Gobernar en coalición exige algo más que firmar acuerdos. Requiere confianza, estabilidad y respeto por los compromisos alcanzados. Cuando ese clima se deteriora, la colaboración se vuelve cada vez más difícil. A ello se ha sumado, además, una percepción de insuficiente implicación en determinadas responsabilidades de gestión. En ocasiones, hemos tenido que adoptar decisiones que no llegaban desde nuestros ex socios de gobierno, incluso en momentos especialmente sensibles para la vida municipal.
Por todo ello, la decisión de poner fin al pacto no responde únicamente a los acontecimientos más recientes. Estos han sido, en realidad, la gota que ha colmado el vaso. La política local tiene un impacto directo en la vida diaria de la ciudadanía, y por eso es fundamental saber anteponer el interés general a cualquier otra consideración.
No es el desenlace que hubiéramos deseado, pero marca el cierre de una etapa en la que el entendimiento ya no era posible.
Seguiremos trabajando con responsabilidad y dedicación, como lo hemos hecho desde el inicio, afrontando las dificultades y centrando nuestros esfuerzos en las necesidades de nuestros vecinos y vecinas. Nuestro compromiso con Ibi sigue siendo firme.
Sergio Carrasco Martínez
Alcalde de Ibi





