Treinta mil millones (sí, un 3 seguido de 10 ceros) es la macrocifra en la que Feijóo ha cuantificado el coste de las bajas laborales para las empresas.

Una cantidad que el líder de la derecha coloca en un plato de la balanza que hace inevitable que el fiel de la romana quede desequilibrado por el coste de un derecho de los trabajadores.

Pero a esta afirmación-ecuación le faltan algunos términos, por ejemplo: ¿dónde colocamos la reversión positiva que supone para esas mismas empresas el contar con una plantilla de trabajadores en plenas facultades para ejercer sus funciones laborales? Sin duda, esa aportación se debería colocar en el otro plato de la balanza, equilibrando el fiel de esta.

Pero ¿por qué Feijóo no tiene en cuenta que cada una de estas bajas vine refrendada por un facultativo de la medicina? ¿O es que acaso son todos ellos unos prevaricadores?

El líder del Partido Popular califica la macrocifra de “cáncer inasumible” y equipara la recuperación de la salud laboral con el coste de esa terrible enfermedad, que cada año se lleva por delante la vida de miles de personas.

Si ese fuese el coste de erradicar el cáncer de nuestra sociedad, estaríamos siendo muy ruines y cicateros (y aún faltarían calificativos) por no poner esos billetes al servicio de la lucha contra esa enfermedad.

Otra falsa cuestión que planteaba Feijóo, a sabiendas que no es cierto, era: “¿es justo que cobre lo mismo el que está de baja que quien no lo está?” Él sabe, o debería saber, que eso no es verdad.

El salario de quien está de baja por incapacidad laboral transitoria (ILT) se ve penalizado: durante los primeros 21 días, se cobra un 60% del sueldo; y a partir de los 21, un 75%. Todos estos datos, si Feijóo quisiera o le interesara, los podría consultar perfectamente en el portal de la Seguridad Social. O sea, en ningún caso cobran lo mismo quienes están de baja que quienes no lo están.

Es una vergüenza que un político de su talla, siendo líder de la oposición, plantee este debate en tales términos: dando a entender que una baja laboral es un capricho, engañando a la ciudadanía y, encima, haciéndolo con una total y descarada falta de sensibilidad.

Vicente Bernabeu Brotóns

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