Por Gonzalo Milla Tebar
Hace 53 años que vine a vivir a Ibi. Durante ese tiempo he conocido a varios alcaldes y estoy convencido de que todos han hecho por Ibi cuanto han podido, siempre en arreglo a los medios económicos de los que han dispuesto, porque no nos engañemos, cualquier alcalde, por muy listo que sea o voluntad que tenga, si no dispone de esos medios económicos, no puede hacer nada.
Pues, este Ayuntamiento, a pesar de estar hipotecado y de hacer pagar a los contribuyentes impuestos de lujo, la juventud sigue sin tener un lugar donde poder divertirse los fines de semana. Tienen que desplazarse, con el peligro que eso conlleva. Se está gastando a manos llenas el dinero en obras como la Plaza de la Palla, dejando asientos ridículos sin respaldo, poniendo madera alrededor de la fuente, que ya se está rompiendo. El monumento a los Reyes Magos lo han dejado peor que estaba, parece que los pobres van a cuatro patas. En el Teatro Río se están gastando más dinero de lo que se nos dice y no se ve el final. El nuevo centro de salud debería estar ya finalizado, porque ese centro lo solicitó el anterior alcalde, Vicente García, aunque se le dio muchas veces con las puertas en las narices por no ser del Partido Popular, se le negaron muchas cosas que le pertenecía al pueblo de Ibi, las mismas cosas que ahora les están dando a estos señores. Para mi esto es antidemocrático, que con el dinero de los impuestos que pagamos todos (y digo todos) se favorezcan a unos Ayuntamientos por ser del Partido Popular, perjudicando a otros por no ser de este partido. La prueba es clara, sólo hay que leer el artículo que escribió el Sr. Agüera en el periódico “El pico de la gaviota” antes de las Elecciones municipales. Decir textualmente que ellos habían percibido en los cuatro años que llevaban gobernando más dinero que en los 20 años que habían gobernado los socialistas, es reconocerlo, más claro agua. Con el dinero de todos nosotros se aprovechan estos señores, con su Alcaldesa a la cabeza, para hacer campaña. Parte de ese dinero se lo gastan en los pensionistas, engatusándonos, aprovechándose de su sensibilidad en tacitas de chocolate y churros, dándoles trocitos de tierra con forma de sepultura para que siembren tomateras y otras cosas, sólo por cogerles el voto.
Parece que han sido ellos los que han hecho todo lo que se ve en Ibi. Los demás se estuvieron tocando las narices.
Señores y señoras de Ibi, ni unos eran tan malos ni otros se merecen tantas flores.
Que sepan que hay un dicho que dice que “quien mucho abarca, poco aprieta”.
