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Sobre anchoas y chorizos

Al CaponePor Susana Hidalgo

Al Capone, el famoso gángster estadounidense de los años 20, se pasó la vida cometiendo asesinatos, sobornando a todo el que se pusiera por delante, traficando con drogas, alcohol y prostitutas, pero no pudieron demostrarlo, porque compraba y amenazaba a jueces, jurados populares, empleados, banqueros, amigos y enemigos. Todo estaba bien atado. Finalmente, por exceso de confianza o un simple descuido, lo sentaron en el banquillo y lo condenaron por el “más inocente” de sus delitos; evasión de impuestos. Ese fue su fin. Las declaraciones de su contable fueron cruciales para su enjuiciamiento.

A medida que el caso avanza, queda claro que la implicación de Camps en la trama Gürtel no era un capricho del juez Garzón, y quizás sea la punta del iceberg. Lo que faltaba son las inoportunas declaraciones de la gran Rita Barbera con las anchoas que le regala Revilla al presidente del gobierno (y a Camps, Rajoy y Cia.). De entrada ya da por hecho que los trajes han sido regalados, cuando Camps lo ha negado desde el primer momento,”Yo me pago mis trajes”.

Escucha Rita, no es conveniente mezclar chorizos con anchoas ya que te puede quedar un mal sabor de boca, y también puede que te llamen la atención tus compañeros de partido por meter la pata hasta el cuello, con la que le está cayendo al Partido Popular. Suponemos que, como están acostumbrados a que los casos de corrupción en sus filas les sumen votos en vez de restarles, pues se atreven con todo.

En el juzgado, el imputado Francisco Camps, presidente de la Generalitat Valenciana, ha basado toda su defensa en la posible nulidad del proceso. Por supuesto ha contratado a los mejores abogados, especialistas en encontrar el defecto de forma, esa puerta de atrás de la Justicia que tan útil ha resultado a otros ilustres acusados de corrupción.

Si tiene suerte y su abogado encuentra ese asidero, puede que a Camps le baste con ese oportuno defecto de forma para librarse de una condena judicial. Pero esperemos que eso no suponga escapar de la condena política.

Probablemente a Camps, como le ocurrió a Al Capone, se le ha pillado por el “más inocente” de sus “deslices”.

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