Por María José Gómez Terrés
Estas jornadas micológicas han estado acompañadas por conferencias, exposiciones e incluso talleres de cocina, con el fin de conocer los hongos y setas desde su nacimiento hasta que acaban en suculento plato, eso sí, sólo las que son comestibles, aunque según Groucho Marx, todas las setas son comestibles, algunas sólo una vez.
Todo esto ha sido una gran experiencia tanto a nivel personal, ya que me ha servido para conocer a algunas personas y adquirir nuevos conocimientos. Los que participamos hemos aprendido qué es un boletus, una colmenillas, una lengua de vaca, o un portobello,… Además, conocer algo más sobre este reino animal tan valorado en estas tierras nos ha enseñado a respetar más si cabe el medio ambiente que nos rodea.
Quiero darle las gracias a Segundo, Sandra, Miriam, y a todo el equipo organizador ya que es mucho trabajo el que han realizado y son muchas las personas que se han implicado en estas semanas.
Esperemos vernos al año que viene para seguir avanzando en ese gran y apasionante mundo de las setas.
