Es indignante oir las declaraciones del conseller Font de Mora en las que explica por qué la Generalitat se ha negado a firmar el convenio con el Ministerio de Educación para la puesta en marcha del programa Escuela 2.0. Se niegan a firmar el convenio porque el uso de ordenadores «aumenta el fracaso escolar» y «puede producir miopía en los estudiantes».
¡Toma ya!¡Sin complejos!
Este hombre debe de tener un sentido del humor muy especial, un sentido del sarcasmo y la ironia que a muchos nos parece una falta de respeto a la inteligencia humana.
La falta de argumentos para justificar esta decisión de la Generalitat, rechazar un proyecto positivo para conseguir una educación pública de calidad, provoca que este señor tenga que inventarse una excusa de lo más excéntrica para salirse por la tanjente, creando confusión e indignación colectiva.
El problema real sí es la miopía; la miopía política de este conseller, que se agudiza a medida que pasa el tiempo , impidiéndole ver que somos una de las comunidades con mayor fracaso escolar del estado español y que estamos a la cola en nuevas tecnologías.
Era vergonzoso escuchar ayer en los informativos de La 1ª como daban la noticia de que la Generalitat Valenciana rechazaba el proyecto de informatizar las aulas. Lo tomaban con cierta mofa, sobre todo el argumento de la miopía, para terminar explicando que el dinero del Estado destinado a este fin en la Comunidad Valenciana se repartiría entre el resto de comunidades autónomas.
Ya hemos tenido que soportar los disparates vertidos por este señor a la asignatura de Educación para la Ciudadanía y hemos sufrido sus despropósitos intentando boicotearla obligando al profesorado a impartir esta materia en inglés.
A nadie ha de sorprender estas declaraciones de Font de Mora. Por algo es el conseller mas denostado y «quemado» del gobierno de Camps, al que más veces se le ha solicitado públicamente su dimisión y el que ha generado conflictos dentro y fuera de las aulas.
Su falta de talante democrático y negociador, su soberbia, su incapacidad para resolver problemas, su poca cercanía a la educación valenciana han hecho que la Consellería de Educación sea un búnker que, por más mesas de negociación que trascurran, nada sale en claro porque está incapacitado para negociar, pues ni sabe ni quiere.
No hay nadie en Generalitat que le diga a este señor ¡No seas animal Alejandro, no digas tonterias!

