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El pacto educativo

Por Susana Hidalgo

Por fin se entrevé la posibilidad de un pacto político y social sobre educación. La sociedad en su conjunto lo demanda y los políticos deben  estar a la altura.

El señor Rajoy empezó bien, pero ya está poniendo pegas. Se niega a hablar con Zapatero, prefiere hacerlo con Ángel Gabilondo, Ministro de Educación. Este hombre no entiende ni soporta que sea José Luis Rodríguez Zapatero el máximo representante del gobierno,con un talante negociador que muchos quisieran y que en todas las materias tienen mucho que decir, ¿si tuviera como oponente político a una persona como la que gobierna nuestra pueblo, maleducada y prepotente, que haría…. ni siquiera le dirigiría la palabra?

Todos los grupos políticos tienen la voluntad de alcanzar ese pacto político para remediar el alto fracaso escolar y el prematuro abandono de las aulas de los jóvenes, además es necesaria una estabilidad normativa, que, independientemente del color del gobierno, permita avanzar hacia un modelo decisivo de calidad y equidad del sistema educativo.

El Pacto Educativo de Estado debe garantizar el cumplimiento de la Convención sobre los Derechos Humanos de las personas con discapacidad, (en especial su artículo 24) y  recoger en él aspectos básicos y urgentes, como la formación especializada y continua de toda la Comunidad Educativa implicada en la atención al alumnado con N.E.E y el aumento de los recursos humanos y materiales para la atención al alumnado con N.E.E.

Se trata de un pacto complicado no sólo desde el punto de vista de los contenidos sino del organizativo. Tiene que haber un pacto político, un pacto social y un pacto autonómico entre Estado y Autonomías. Señor Rajoy póngase las pilas.

Estas son algunas de las reflexiones recogidas por varios profesionales de la materia para conseguir un pacto que no es un pacto de un ministerio, sino un pacto entre todos para futuras generaciones.

La educación debe ser flexible y transversal, en la que no todos hagan lo mismo pero persigan un mismo objetivo. El objetivo de la educación, en todas las etapas, debe ser la formación integral de la persona, prepararla para una ciudadanía libre, con derechos y deberes y para un mundo profesional exigente, para ello tenemos que participar todos , profesorado, alumnos y todo el entorno familiar y social.

Es necesario contemplar en este pacto, refuerzos y apoyos en los aprendizajes básicos en la educación primaria, la extensión de los programas de diversificación curricular, planes para aumentar la escolarización en la enseñanza post-obligatoria, flexibilizando los tiempos escolares, facilitando becas-salario a los jóvenes y el acceso de las personas adultas al sistema educativo.

Es necesaria una reforma para conseguir mayor eficacia en el aprendizaje de los alumnos. Hay que atreverse a evaluar rigurosamente los resultados al final de cada etapa y cambiar, sin más retórica, lo que no funcione.

Habría que consensuar los principios de un estatuto de la función pública docente, orientado a mejorar la selección, la incorporación a la profesión, el reconocimiento del profesorado más comprometido y la incentivación del perfeccionamiento profesional.

Se tendrá que abordar, entre otros, objetivos tan importantes como el aumento del gasto público en educación, y la aceptación de la función vertebradora de la escuela pública a nivel nacional, preservándola de su deterioro en determinadas Comunidades Autónomas como es el caso de la nuestra, la Comunidad Valenciana.

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