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El toro por los cuernos aunque nos duela

A nadie le gusta recibir malas noticias y mucho menos si las mismas le afectan a uno de lleno. En estos días hemos visto como, contra todo pronóstico, el Gobierno de Rodríguez Zapatero ha adoptado unas medidas verdaderamente difíciles y a mi juicio, valientes, ya que ha antepuesto las verdaderas necesidades colectivas a los intereses electorales. A mi entender, estas medidas no son todas las que deberían ser y quizá llegan un poco tarde pero producirán el efecto que se persigue, recortar nuestro déficit público y paliar en alguna medida la actual situación crítica que estamos atravesando.

Cualquier parado cambiaría su maltrecha situación por tener un empleo fijo y estable, como tienen los trabajadores de la función pública, aunque les rebajaran un 5% el sueldo y se lo congelaran durante un año.

En cuanto a las pensiones ha quedado claro que seguirán revalorizándose las mínimas y que únicamente se congelarán las más altas. Hay que recordar que en los años que está gobernando el Sr. Zapatero, las pensiones se han revalorizado en más de un 30%, cosa que no hizo el Sr. Aznar cuando gobernaba, que las tuvo congeladas aun en situaciones de bonanza económica.

En relación a lo que afecta a la aplicación de la Ley de la Dependencia, la medida que va a aplicar el gobierno suponer el compromiso de conceder las prestaciones en un plazo máximo de seis meses, por lo que una vez concedida se empieza a cobrar inmediatamente. En las comunidades autónomas en donde se está aplicando la Ley de la Dependencia y se están cumpliendo los plazos, las personas beneficiadas cobran a su debido tiempo y no les supone ningún descalabro. En comunidades como la Valenciana, que tardan años en reconocer el derecho (si es que lo hacen), sí que es doloroso que al final no reconozcan la prestación con carácter retroactivo, pero esto no es culpa del Sr. Zapatero, es culpa de los dirigentes de cada Comunidad Autónoma que han dejado en la más absoluta estacada a las personas verdaderamente necesitadas.

Indiscutiblemente, en mi opinión, el Gobierno debería ir más allá, entre otras medidas debería de gravar las rentas más altas, debería de recuperar el impuesto de patrimonio, también debería de potenciar más si cabe la lucha contra la economía sumergida que mueve miles de millones de euros y que con su erradicación supondría, por si solo, obtener todos los recursos necesarios para salir de esta situación.

Es injusto acusar a un Gobierno de no hace nada para atajar los problemas y acto seguido culparlo por tomar medidas en ese sentido. La presión internacional del FMI y de la Unión Europea, han obligado a nuestro país a tomar medidas drásticas para salir de esta situación y no hay más cera que la que arde, estas medidas se tienen que tomar sí o sí, no hacerlo provocaría un descenso en la credibilidad tan alarmante que sólo con la subida de los intereses que pagamos por nuestra deuda externa supondría más gasto que lo que ahora vamos a recortar.

Nos guste más o menos, Zapatero ha demostrado tener sentido de la responsabilidad, que ha tomado esas medidas a sabiendas que muy posiblemente va a tener un fuerte coste electoral. Aun así ha sido consciente de que no hacerlo provocaría un mal mayor y difícilmente calculable para la credibilidad de España y lo que económicamente esto supondría.

Y enfrente, como siempre, el Partido Popular, que lo único que se le ocurre es proponer que se eliminen algunos Ministerios y que otros se fusionen, como si eso fuese la panacea. Eso lo máximo que nos permitiría ahorrar sería los gastos de Luz y de la Sra. de la limpieza, porque de los funcionarios que hay en esos Ministerios no dice nada, ¿los echamos al paro? Además como colofón, se permite “todas las reformas estructurales que son necesarias en el país”. ¿A qué medidas se refiere? Como buen Gallego que es el Sr. Rajoy, nunca sabes si entra o si sale.

Confío en que los ciudadanos sepan entender las verdaderas necesidades que tiene nuestro país y sepan reconocer la valentía de nuestro gobierno en aplicar medidas a priori tan impopulares y que a buen seguro van a provocar un desgaste político inmediato pero que estoy seguro que redundarán en una mejor salida de la crisis que nos afecta.

Arturo Domenech García

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