Y como se ha descubierto que malgastan el dinero público a espuertas, que en casi ocho años de gobierno han dilapidado todo el ahorro existente en el Ayuntamiento, que su gestión deja mucho que desear y que los escándalos les estallan día si, día también, utilizan la más común de las estrategias: poner el ventilador en marcha, para hacer creer a todos que todos los políticos son iguales (un poco más de imaginación, por favor).
Se “comenta” que las encuestas que se están realizando en la población son poco favorables para Mayte Parra y sus súbditos y a la vista está. Es tal el estado de nerviosismo e histerismo de Mayte y sus ¿diez? concejales, que no dudan en insultar y utilizar el lenguaje más soez y barriobajero que existe para intentar desprestigiar a los que estamos en la oposición, sin darse cuenta que el bajo nivel moral y ético que están llegando a alcanzar en sus exposiciones, perjudica más a su partido y a sus siglas que al resto de partido políticos. Como se suele decir, con su pan se lo coman.
Lo que pueden tener claro es que hagan lo que hagan y digan lo que digan, seguiremos realizando nuestra función, no conseguirán cerrarnos la boca ni a mí ni a mis compañeros. Ya pueden seguir inventando titulares de prensa, metiéndose en nuestras vidas privadas, en nuestras familias, en nuestros trabajos…. que vamos a seguir denunciando públicamente todo aquello que consideremos. Vamos a seguir pidiendo los extractos de las VISA, vamos a seguir hablando de los viajes de la “Diosa” en el coche oficial, de su pésima gestión económica, de las facturas que conozcamos, de las comilonas y los puros y también de las vallas irregulares.
Sólo me queda decirle a Mayte y sus súbditos que aquí estamos, que les estamos esperando, que no tenemos miedo ni nada que ocultar y que pueden embestir cuantas veces quieran y con la fuerza que consideren, que no nos van hacer caer ni retroceder ni un solo paso.
Y a los ciudadanos de Ibi, que no se desesperen, que tan sólo queda menos de un años para elecciones y que según cuenta el mito de la caja de Pandora,” Pandora, víctima de su curiosidad, abrió un aciago día la caja y todos los males se escaparon por el mundo, asaltando a su antojo a los desdichados mortales. Cuentan que los bienes subieron al mismo Olimpo y allí quedaron junto a los dioses. Asustada, la muchacha cerró la caja de golpe quedando dentro la Esperanza, tan necesaria para superar precisamente los males que acosan al hombre. Apresuradamente corrió Pandora hacia los hombres a consolarlos, hablándoles de la esperanza, a la que siempre podrían acudir pues estaba a buen recaudo”
