
Las personas que nos encontrábamos en el Pleno Ordinario Municipal asistimos a lo que se puede considerar perfectamente como uno de los episodios más tristes de la democracia en Ibi. Podría haber elegido palabras más duras como “dictadura” o “caciquismo” y no estaría exagerando.
La sesión empezó con una impresionante asistencia al Pleno. Desde lo ocurrido con el famoso tema Santa Lucía, no se veía el salón tan lleno. Los allí presentes éramos de diferentes ideologías, porque también había gente del PP. Muchos estábamos allí porque queríamos que se nos explicase qué está pasando. De hecho, esa es la pregunta que se hace la gente por la calle: ¿qué está pasando?
El PP tenía la posibilidad de explicarle alto y claro a la ciudadanía lo que está ocurriendo y ha perdido esta oportunidad. Podían demostrar que quieren – y deben – ser transparentes.
Sin embargo, en este pleno hemos tenido más de lo mismo. Hemos asistido, atónitos, una vez más, a la aplicación práctica de lo que la Alcaldesa entiende por mayoría absoluta… dejó bien patente que su mayoría absoluta le daba luz verde para hacer lo que quiera. Como si fuera la reina de corazones en la famosa historia de Lewis Carroll, no permite que nadie le tosa y además, como bien describe este fantástico autor, la reina está “llena de una furia ciega” con todo aquel que no le baile al son; esta reina no ha dudado en el pleno en enfrentarse con el público y provocarlo. También volvió a expulsar a un ciudadano que quería grabar, ejerciendo así su derecho constitucional, obteniendo un documento gráfico libre de los cortes y censuras impuestas desde el “país de las maravillas” que quiere vendernos Mayte Parra.
La moción por vía de urgencia en pro de la transparencia presentada por todos los concejales de la oposición, no fue tratada porque el PP, tras un receso de más de 30 minutos, decidió que no era urgente. Había que “fotografiarse” y el PP, hoy por hoy no ve una prioridad la transparencia. La cosa estaba clara.
