Se desconoce cuáles fueron realmente los ingresos y los gastos de muchas actividades realizadas desde el polideportivo, ya que estos no pasaron por la intervención del Ayuntamiento.
Por la forma de pago totalmente irregular, según el perito, se puede considerar que se trata de dinero “negro”.
Abunda el perito que el número de ingresos reales y contabilizados en el Ayuntamiento no coinciden, por lo que es evidente que había una ocultación de ingresos o una segunda caja, es decir, la supuesta caja B de la que tanto se ha hablado.
El informe dice que hay que hacer mención aparte de las múltiples actividades deportivas efectuadas en el año 2006 y que no han sido intervenidas, pues supone una cantidad importante de ingresos y gastos.
Todo lo dicho anteriormente denota una vez más la arbitraria utilización del dinero público y la falta de transparencia, prácticas éstas que dan pie a todo tipo de especulaciones que ensombrecen enormemente la claridad y rigurosidad que deben presidir toda labor política y la gestión del dinero de toda la ciudadanía.
Queda claro, que después de todo lo dicho de la mala gestión de la ex concejala, jurídicamente es el juez el que tiene la última palabra pero políticamente, la alcaldesa, que además participó en muchas de estas actividades y el concejal de hacienda, en aquellos momentos, Miguel Ángel Agüera, tienen que asumir sus responsabilidades que son tantas, como mínimo, como las de Ana Sarabia.
Maite Parra le ha dado la vuelta a Ibi pero no como ella nos quería hacer creer. La realidad tiene pocas interpretaciones; en tres años y medio tres concejales del grupo de gobierno imputados, que sepamos, otros tantos desahuciados políticamente y ella que no sabe si está en Madrid, en Bruselas o en la Luna de Valencia. Los que la acompañan también deben haber seguido caminos parecidos porque de lo contrario, este descontrol y desmadre no lo hubieran permitido.
Por el bien de Ibi, esperamos sentencias justas para los que utilizan recursos públicos para provecho personal.
