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Corporación «Ni-Ni»

Por Mamen Sanjuán

No pretendo con este artículo evocar un conocido programa televisivo, ni entrar al estudio del fenómeno social que, cada vez más, los sociólogos están denominando “Generación ni – ni”.

De lo que voy a hablar es de algo más cercano. De lo que está pasando desde hace ya demasiado tiempo en mi pueblo. De los verdaderos Ni-Ni que aquí existen y que, desde las riendas del gobierno municipal, a los ciudadanos no nos dejan ni mínimamente satisfechos ni mucho menos contentos.

Lo que está ocurriendo es como una especie de tragicomedia en la que intervienen una serie de actores que ni saben lo que es trabajar en pos del bien común ni ganas que tienen de saberlo.

Al frente de ellos está “La Divina”, (permítanme que así la denomine, pues con su forma de ser y de actuar nos deja a todos patente cada día que Dios será Dios, pero no es Mayte Parra), actriz principal y cabeza de reparto de una cuadrilla de mangantes que tienen continuamente a Ibi en las portadas de los medios de comunicación por temas muy oscuros, casi negros, cuando eso ni nos interesa ni nos conviene a los ciudadanos. Representa a las mil maravillas el papel de victima de una conspiración. Eso es lo que ella dice, pero lo cierto y verdad es que somos los vecinos de este pueblo los que nos hemos convertido en pacientes sufridores de un continuo desacierto, y en su mandato ya no caben ni mas atropellos ni mas insultos a la inteligencia.

Como segundo de reparto, ocupa el cargo un sujeto que es el más chulo de entre los chulos. Una criatura que ni tiene vergüenza ni la conoce y a la que para nada le interesa mejorar la vida de los demás; más bien sus esfuerzos parecen encaminados a mejorarse la vida a si mismo, con un rostro en el que no se atisba ni la decencia ni la prudencia mínima necesaria.

Junto a ellos y en comunión, el resto de actores. Todo un elenco de parásitos con sueldos ultrajantes, que ni trabajan ni cumplen con los cometidos que les justificarían. De entre ellos, cuando alguno sobresale ni es por cordura ni por preparación. Hay incluso algún vampiro en la función que por no tener no tiene ni escrúpulos ni moral. Toda una casta política que solo sirven para protegerse a sí mismos porque de lo demás ni saben ni entienden.

Tras casi cuatro años representando la función, los logros de este plantel caben en un vaso de chupito, pero si de chapuzas, barbaridades, derroches u otras cosas peores habláramos tendríamos para rato. Están convencidos estos guayabos de que el público es tonto y que ni tiene memoria ni medios para solucionar esto.

Que les quede bien claro a esta cuadrilla que los Ni-Ni son ellos, porque los demás ni tenemos porque aguantar ni lo vamos a aguantar.

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