Durante 2010 el número de personas que demandaron ayuda vital en Ibi ha crecido en un 300% con respecto a años anteriores.
La señora Parra debe entender que las prioridades son estas, que cuando hablamos de suprimir gastos innecesarios, no es por decir algo políticamente correcto, cuando decimos que hay que evitar los vinos de honor, gastos excesivos en dietas, los gastos de protocolo en la administración pública en tiempos de crisis, hablamos de priorizar gastos, evaluando y gestionando el dinero público de la manera más exhaustiva para evitar engaños e injusticias, y que la solidaridad colectiva llegue de verdad a los que realmente lo necesiten.
Un ejemplo significativo es la celebración de la Semana Solidaria, evento que cuenta con todo mi reconocimiento a todas las asociaciones que lo hacen posible, y al objetivo que persiguen (la divulgación y sensibilización de la sociedad hacía todos los colectivos que trabajan solidariamente por una causa). Además se convierte en un punto de encuentro de la sociedad ibense.
Ahora bien, desde hace unos años se “invita” a este evento a una personalidad del panorama cultural y social, nacional o internacional para que abra estas jornadas y compartan con nosotros su experiencia solidaria. Este año la señora Pilar Ortega ha pensado entre otros artistas en Manu Tenorio (¿?).
En época de crisis, en la que hay que optimizar recursos, sería conveniente buscar en el ámbito más cercano el espectáculo que amenice esta gala que, no olvidemos, trata de la solidaridad como objetivo principal. Dadas las circunstancias y teniendo en cuenta que en Ibi contamos con uno de los mejores grupos teatrales, tanto por su talento como por su solidaridad, Faula Teatre, que siempre nos sorprende y emociona con sus representaciones, quizás no sea necesario invitar a nadie para que le de caché a las Jornadas. El caché ya lo tienen de sobra las jornadas con las asociaciones que trabajan diariamente en Ibi y con Faula Teatre que inaugura las jornadas con un derroche de talento y originalidad.
Esta claro que cuanto mas azucar más dulce, pero las circustancias son las que mandan y las prioridades marcan la diferencia entre unas jornadas verdaderamente solidarias. Esta opinión no es solo mía, muchas asociaciones con las que he cambiado impresiones opinan lo mismo.
