Debemos dejar de lado por un momento la generalidad de la política a nivel nacional para centrarnos en lo que más nos afecta, la política local. Esto supone exigir a los políticos de nuestro Ayuntamiento todos los esfuerzos necesarios para saber gestionar nuestros recursos de forma óptima y llegar a todos los rincones para cubrir las máximas necesidades posibles.
Lamentablemente en los últimos años hemos sido testigos de un “espectáculo” indeseable que han puesto a Ibi en boca de todos por temas que no nos hacen sentir precisamente orgullosos. Han salido a la luz muchos asuntos turbios protagonizados por el PP de Ibi.
Es imposible gestionar un Ayuntamiento de espaldas a los ciudadanos y a golpe de “mando y ordeno”, y así es como hemos pasado estos últimos ocho años. Tanta ha sido esta presión, que ni los concejales del propio Partido Popular han podido acabar la legislatura en unión y armonía y al final están más preocupados en resolver problemas internos, esquivar puñaladas traperas y otras tropelías, que en gestionar dignamente el quehacer diario del Ayuntamiento.
Hace falta una regeneración verdadera, hace falta hacer gala de una gestión exquisita y transparente y eso sólo se consigue con valores y humildad, cosas de la que carecen las personas que en la actualidad nos gobiernan. No se puede estar siempre echando las culpas a los demás (menos aún con mayoría absoluta), no se puede esconder la propia incompetencia entre los propios trapos sucios, porque al final los ciudadanos lo acaban descubriendo y haciéndolo pagar donde verdaderamente tiene su poder, que es en las urnas.
