Lejos de ser una inversión, el césped artificial puesto en el desvío es un claro ejemplo de GASTO puro y duro. El sentido común nos dice que, cuando los recursos son escasos, deben INVERTIRSE de la forma más eficiente posible, es decir, destinar el dinero a algo útil, que de un servicio y que suponga un beneficio a largo plazo. Pues este césped artificial no cumple ninguno de estos requisitos: no cubre ninguna necesidad de los ibenses, no ha sido demandado por nadie y es efímero ya que con el tiempo se deteriora y se despega. La única función que hace es adornar antes de elecciones para que Mayte Parra pueda arañar algún voto. Además es una especie de estafa: ayer un niño, tocando este césped, le decía a su madre; “¡Mamá, es de mentira, es una alfombra”. Pues el niño ya lo ha dicho todo, es de mentira.
Este césped tendría sentido si tuviéramos dinero pero es indignante que se pida 1 millón de euros para embellecer el pueblo y se haga este tipo de cosas cuando soportamos una deuda de cerca de 18 millones de euros (3.000 millones de ptas).
Si de verdad querían poner césped artificial, su lugar es el Estadio Climent. Aquí si es útil, si realiza una función, sí es demandado, sí supone una mejora y una ventaja. Pero el estadio Climent no entra en la campaña electoral de la Sra. Parra, esa misma campaña que pagaremos dentro de poco los ibenses cuando empiecen a llegar las letras del préstamo.
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