Llama la atención que más de 11 millones no han votado a nadie, teniendo en cuenta que el censo electoral es de casi 35 millones de españoles. Un tercio del censo electoral no ha participado en las elecciones. Esto, por efecto del sistema D’ Hondt, favorece siempre al más votado, por lo que aquellos que prefirieron no votar, podríamos decir que de algún modo le han dado su voto, en este caso, al Partido Popular.
También se desprende que más de 12 millones han preferido dar su confianza a una formación diferente al PP, de los cuales más de 6 millones han sido confiados al partido Socialista. Sumando estos votos a los no votantes, 23 millones de españoles no han dado su voto al PP, frente a los más de 8 millones que sí lo han hecho.
Con esto no quiero negar lo innegable y tampoco pretendo «retorcer» los números. El sistema D’ Hondt beneficia al más votado pero esta reflexión es tan solo descriptiva y no implica ninguna explicación de los resultados electorales, ya que la ley D’ Hondt ha restado esta vez al PSOE lo que en otras ocasiones le ha sumado. Tampoco hay que negar que las difíciles e impopulares decisiones tomadas por el ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, han pasado factura electoral, creciendo todas las formaciones, tanto progresistas como conservadoras, excepto el PSOE. Tan solo quiero destacar que del recuento de votos se desprende que el equilibrio entre fuerzas conservadoras y progresistas está mucho más equilibrada de lo que el reparto de escaños muestra. Eso sí, la derecha está casi toda reunida bajo un mismo paraguas, bajo unas mismas siglas, las del PP (aunque luego se apuñalen entre ellos) y esa concentración tiene premio; la ventaja que da el sistema D’ Hondt antes mencionado.
Lo que nadie puede perder de vista son esos 11 millones que no ha querido votar porque estan totalmente desencantada, o cree que no va con ellos, o no le importa nada, o están tan indignados que consideran que ningún partido les representa. Esto hace que en números reales, cualquier mayoría en representantes políticos suponga una minoría en representación real de ciudadanos. Que la mayoría de gobiernos municipales sean del PP no significa que la mayoría de españoles sean del PP. Ni siquiera lo son la mayoría de los votantes.
