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La noticia está basada en el resultado de una evaluación-muestra realizada en 2010 con más de 29.000 alumnos de segundo de ESO de 870 centros españoles y coloca en los últimos lugares a nuestros alumnos. En la encuesta también han intervenido más de 4.400 profesores así como 843 directores de centros educativos. El dato es realmente preocupante, pues sin una juventud debidamente preparada, nuestra Comunidad no podrá convertirse en ningún caso en locomotora de España, como la Generalitat pretende hacernos creer.
Comunidades como Navarra, Castilla-León o Madrid son las que mejores resultados obtienen. Son cuatro las materias evaluadas (Conocimiento lingüístico, Matemáticas, Interacción con el mundo físico y Competencia social). Siendo el promedio de España 500 puntos, los primeros están en la horquilla de 530-540, y los alumnos valencianos en la de 490-495. En ninguna materia alcanzamos la media nacional.
Según el Ministerio, ni la comunidad autónoma ni el centro educativo son especialmente significativos para mejorar los resultados académicos; éstos dependen principalmente de las propias expectativas del alumno. Sin embargo, en la comunidad educativa no se comparten del todo esas conclusiones en las que se exime de responsabilidad tanto a los políticos como a las políticas educativas propias de cada centro. Las expectativas del alumno deben orientarse desde la familia y el profesorado, si confiamos en que sea sólo el propio alumno quien las perciba o las descubra estaremos sembrando fracasos y frustraciones. Recordemos que son jóvenes en formación, y que esa responsabilidad recae en la sociedad, que será quien posteriormente recogerá los frutos.
Es evidente que si se vive en una comunidad donde, en muchos casos, la práctica totalidad de la vida docente del alumno se imparte en aulas prefabricadas y centros no adaptados a la legislación vigente; una comunidad que se niega a impartir, bajo las excusas más peregrinas, asignaturas obligatorias; una comunidad donde se rechaza la colaboración del Ministerio de Educación y se desprecian por pura “vendetta” política unos ordenadores portátiles para el alumnado; una comunidad donde se prioriza la política de grandes eventos sobre la política social y educativa… si se vive en una comunidad con estas características, los alumnos de ESO (que todavía se encuentran en plena formación) tienen muy difícil decidir su futuro. Estos jóvenes sitúan en un plato de la balanza el esfuerzo, el sacrificio, el estar a expensas de la economía de sus padres, y en el otro plato de la balanza un trabajo en el que no se precisa una especial formación, una autonomía económica, unos horarios de trabajo limitados con mucho tiempo para el ocio y el fiel de la balanza se inclina, salvo en algunas excepciones, por el segundo.
Y esto no lo dice el Ministerio, o por lo menos no lo incluye el artículo de prensa, pero está en la mente de todos nosotros. El futuro pasa por preparar a nuestros jóvenes en la creación de valor añadido, de lo contrario, en lugar de locomotora, seremos el coche escoba de las autonomías.
