Los sindicatos siempre han utilizado el derecho a la manifestación y a la huelga para defender los derechos de los trabajadores, gobierne quien gobierne. Es más, yo diría que cuando ha gobernado la izquierda aún han sido más críticos, por entender que la izquierda tiene que defender a ultranza los derechos de los trabajadores porque entra dentro de sus convicciones.
Los más jóvenes entonaron la marcha al son de “No somos un gasto, somos una inversión”, que refleja en pocas palabras el por qué la gente se revela contra los recortes en lo más básico: la educación, la sanidad y los servicios sociales, que son los pilares de una sociedad que garantiza que todos tengamos las mismas oportunidades para llevar una vida llena y digna.
Ni que decir de la defensa que hace la alcaldesa de este pueblo a favor de los recortes que el gobierno de su color pretende llevar a cabo. El Partido Popular aprueba unos presupuestos en las Cortes Valencianas para 2012 y 6 días después anuncia los recortes.
¿Qué credibilidad tienen los presupuestos aprobados?
¿Se ríen de la gente ante una situación de quiebra total ?
¿La emisaria del gobierno valenciano Maite Parra tiene que defender lo indefendible con las mismas mentiras de siempre, sin ni siquiera estrenar nuevas?
A Maite Parra no le gustan las manifestaciones y mucho menos los manifestantes. Para ella, los que defienden y reivindican la correcta aplicación de la ley de dependencia son unos «rojos» y los sindicalistas unos «zorros» y Camps y Ricardo Costa «unas buenas personas», así tiene el patio.
