
En el caso de Ibi, además de las palabras de algunas personas (las que prometen un pabellón polideportivo en el Alamí, una rotonda en la salida de la carretera hacia Castalla, un centro de Innovación, el pago del Palacio de Justicia,…), también el césped artificial de la Av. Juan Carlos I se lo lleva el viento. Esto fue lo que pasó en la noche del lunes al martes por causa de las rachas de viento que azotaron la zona. Este césped artificial y ornamental cumple perfectamente el requisito de cosa volátil, temporal y supérflua. Es fruto de la voluntad de la alcaldesa y del dinero de los ibenses.
El césped, como podemos ver, se deteriorará pronto y «se lo llevará el viento». Por desgracia su coste nos acompañará durante bastante más tiempo.
