‹‹Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo››. Abraham Lincoln.

Miguel Ángel Agüera, un político de pueblo que nunca ha estado a la altura del cargo que representaba, ha acabado dimitiendo y detenido por la policía nacional por un presunto delito de malversación de fondos públicos.

Esto no es un hecho aislado, es el resultado de años de gestión opaca y repleta de presuntas irregularidades. Dos legislaturas repletas de contrataciones poco claras, tratos de favor, imputaciones, dimisiones y obras bajo sospecha como la Piscina Climatizada, el Teatro Río o el Palacio de Justicia.

Como concejales de este Ayuntamiento, cuando tomamos posesión del cargo, prometimos cumplir y hacer cumplir las leyes y es nuestra obligación legal, ética y política que así sea. Desde el Grupo Municipal Socialista, siempre que hemos detectado irregularidades, las hemos denunciado públicamente y en aquellos casos en que se han encontrado indicios de delito, los hemos llevado al juzgado.

Por ese motivo llevamos años denunciando públicamente las irregularidades en las áreas gestionadas por Miguel Ángel Agüera. A Maite Parra le hemos exigido que asuman las responsabilidades políticas derivadas de su cargo como máxima responsable del municipio. Una dirigente que ha hecho oídos sordos durante nueve años a nuestras advertencias sobre posible mala gestión e irregularidades por parte de su mano derecha, no puede excusarse ahora en el argumento del desconocimiento.

Los cargos políticos, tanto a nivel local como nacional, debemos tomarnos la política como un esfuerzo personal por contribuir a la sociedad, durante un tiempo definido y cuya acción debe estar continuamente fiscalizado y controlado por todos los medios posibles: la oposición, la opinión pública y los medios de comunicación. En el caso de denuncias ante el juzgado, es el poder judicial el que debe actuar. El desmoronamiento de la honorabilidad de algunos políticos sólo provoca un mayor distanciamiento del conjunto de la población con la política y los políticos, algo que a largo plazo supondrá un peligro real para el sistema democrático actual.

Los gobernantes que esconden información pública, los que ponen trabas a la transparencia, los que son señalados por la justicia,  los que están continuamente cuestionados, los que mercadean con la política o permiten que otros lo hagan, deben dimitir de manera inmediata. No hay otra formula que garantice la correcta gobernabilidad de una institución pública.

Maite Parra no puede seguir más tiempo aferrada al sillón. No es el poder el que corrompe, es el corrupto el que pervierte la digna labor política.

Susana Hidalgo

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1 COMENTARIO

  1. Suscribo punto por punto toda la magnífica exposición que
    con toda la fuerza que otorga la razón , y por la dignificación de los Políticos , más necesaria que nunca ,desarrollas en tu Escrito . Debe quedar bien claro que TODOS NO SON IGUALES ,y la corrupción ,que existe en todos los estamentos de la sociedad ,sois los políticos los primeros que debéis combatirla y denunciarla . Esperemos que se aclare todo , y que de una vez la Justicia actúe como deba , porque para cualquier ciudadano resulta muy difícil de entender que un asuntillo de pueblo como este , grave , sí ,pero de pueblo , lleve ya (según parece) tantos años de investigación y que después de tantos días de realizada la denuncia se entre a registrar el domicilio . ¿ Fué premeditado para dar tiempo ?, o simplemente un fallo en la investigación .

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