Luis Rosado, conseller de Sanidad de la Generalitat Valenciana, había prometido (como tantas veces) que durante el pasado mes de julio, la consellería iba a regularizar el pago que le debía a los farmacéuticos, pero solo el importe correspondiente al mes de febrero. Esta deuda se cifraba aproximadamente en 120 millones de euros.

Finalmente, el día 31 de julio sólo pudo transferirles a estos profesionales un tercio de lo que se les debía del mes de febrero; esto es casi 40 millones de euros. El resto quedaba para unos días posteriores. En el momento de escribir este artículo, salvo error, no hemos tenido constancia de ningún nuevo pago.

El conseller se excusa en que si los bancos no le dan dinero a la Generalitat ésta no puede hacer los pagos en las fechas previstas. De esta manera traslada el problema de la nefasta gestión de la Generalitat Valenciana a los farmacéuticos.

En este caso son los farmacéuticos los que están defraudados por la respuesta de la Conselleria y hacen ver su malestar a los ciudadanos exponiendo consignas a la vista de sus clientes como “Según la Administración ya no queda dinero para medicamentos” o “No conozco ningún político que esté 6 meses sin cobrar. ¡Tendrían que dar ejemplo!”.

En el primer caso se alude a la Administración en general sin identificar directa y justamente como sería deseable a la Generalitat Valenciana, mientras que en el segundo parece que se quiera calificar a todos los políticos por igual. El farmacéutico es un colectivo al que no se puede considerar desinformado: son personas formadas y con capacidad crítica. Todas las comunidades autónomas están gestionadas por políticos y la única que se conoce que tiene problemas de pago a los farmacéuticos es la nuestra que, casualmente, es la misma a la que no le ha faltado dinero para pagar por anticipado los más de 28 millones de euros en concepto de canon de la Fórmula I al Sr. Bernie Ecclestone, o los 15 millones de euros pagados a Santiago Calatrava por el diseño de unas torres que no se han construido, entre otros muchos ejemplos de lo que nuestra Generalitat Valenciana considera como prioritarios.

La lengua española es una lengua rica, con un amplio vocabulario que permite llamar a las cosas por su nombre. No hace falta recurrir a los eufemismos a los que nos quieren acostumbrar algunos políticos: en este caso concreto quien no paga no son “los políticos” sino unos políticos concretos, aquellos que vienen gobernando nuestra comunidad desde hace dieciocho años, que pertenecen al Partido Popular y que son los que marcan qué se ha de pagar o qué personas– o colectivos- tienen que esperar. Insistimos, ni todos los políticos ni todas las políticas son iguales; aunque haya interés en que así lo parezca.

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