Ibi está de enhorabuena: Maite Parra dimite. Hasta hace apenas unos días el Partido Popular comunicaba públicamente a la ciudadanía que no se sometían al chantaje del CDL, pero donde dije digo… digo Diego.
Por fin Maite Parra ha dejado de ser alcaldesa, asfixiada y traicionada por su propio Partido, ante la inminente moción de censura por parte de los grupos de la oposición. Ningún político que se precie elegiría un final tan vergonzante. Una secuencia lógica en el devenir político es la salida del gobierno al perder unas elecciones, pero es muy deplorable que tus compañeros te digan…vete…. o nos echan a todos. Unos compañeros que han defendido, apoyado y colaborado estrechamente con ella para paralizar todas las propuestas de la oposición, que han permitido todo tipo de obstáculos para logran una gestión totalmente trasparente y que han sido cómplices de todas las decisiones que han perjudicado gravemente los intereses de los ibenses. La dimisión de Maite Parra ha sido exigida por el Partido Socialista en varias ocasiones, debidamente justificadas y todas sus presuntas corruptelas han sido denunciadas a la fiscalía anticorrupción, denuncias que han provocado en gran medida la imputación de varios de sus compañeros de viaje y su posterior dimisión. El resto de grupos de la oposición también han exigido la dimisión de Maite Parra en varias ocasiones. El CDL no se apuntó al carro de esta exigencia en ningún momento, hasta hace unos días que por una cuestión menor y únicamente a propósito del abandono por nuestra parte junto a EU y ADIi de la sesión plenaria, decidió quedarse en el pleno ante la promesa de la alcaldesa de convocar los plenos en tiempo y forma, extremo que no cumplió y que condujo a Juan Valls a la renuncia de sus delegaciones como concejal de Fiestas y Tradiciones y a la petición de dimisión, seguramente sin tener conciencia de lo que ello conllevaría.
De no haber propuesto una moción de censura al CDL con una hoja de ruta rigurosa, trabajada y realista, con el único propósito de mejorar la gestión municipal, que se encuentra en un estado de deterioro inédito a todos los niveles, aparcando todas nuestras diferencias ideológicas, nunca hubiéramos asistido a la dimisión de Maite Parra. El CDL no tenía ninguna intención de censurar al gobierno del Partido Popular, pero no podía permitirse la licencia de negarse a negociar con el resto de grupos una moción de censura. Contra todo pronóstico y ante el triunfo del sentido común como máxima, la ejecutiva del CDL local empezó a ver a medida que avanzaban las negociaciones, que éramos capaces de entendernos más allá de nuestras diferencias y que era posible fijar acuerdos. Y cuando teníamos prácticamente consensuada la hoja de ruta a seguir y nos comprometimos a seguir trabajando en la distribución de competencias, sin imposiciones innecesarias, comenzaron los improvisados aplazamientos de las reuniones programadas, que nos han llevado a no firmar finalmente la moción de censura.
El CDL exhibirá la cabeza de Maite Parra como un triunfo, como un gran logro que disimule su penosa trayectoria política como oposición. Ahora anuncian que van a hacer una oposición responsable, lo cual sería deseable por todos, pero de momento no tenemos ninguna muestra objetiva para creerles. El dato más reciente fue del pleno de ayer, con la aprobación de la subida del agua junto al PP.
Por nuestra parte nos alegramos enormemente de la obligada dimisión de Maite Parra, una alcaldesa que producía vergüenza ajena, que no estaba en absoluto a la altura del cargo que ostentaba y que no ha tenido ni el más mínimo respeto por nadie. Una persona que no ha sido capaz de respetar las más mínimas reglas democráticas hacía los que no piensan como ella, que presuntamente ha extorsionado, engañado y amenazado a todo el que se ha interpuesto en su camino. Una política que ha denostado la Democracia como instrumento vital para el entendimiento y la capacidad humana para consensuar propuestas que mejoren la calidad de vida de las personas.
Con toda seguridad, las sesiones plenarias venideras trascurrirán con total normalidad, respeto y educación, como viene siendo habitual en la mayoría de los ayuntamientos de España. Otra cosa será la capacidad de actuación y las ganas que tendrán los concejales del PP para gestionar con transparencia tanto despropósito heredado, ya que Maite ha dimitido pero el PP sigue siendo su partido. El PP es capaz de cortar cabezas por no perder una alcaldía, pero no de poner en peligro su hegemonía por destapar y denunciar las corruptelas de sus peones.
Maite Parra seguirá siendo diputada. Por las mismas razones que ha dimito de la alcaldía de Ibi deberá dimitir de su escaño en las Cortes Valencianas.

