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Los egos que han hecho caer a Maite Parra

Es imposible ganar siempre, sobre todo cuando tu ego es inmenso y choca con el estúpido ego de los que viven sujetos a su particular modo de sentirse tremendamente ofendidos ante la opinión pública.

Maite Parra ha ejercido de alcaldesa de Ibi durante más de diez años gracias a los votos que otorgan libremente los votantes en un estado democrático como el nuestro, mejor o peor, pero fruto del devenir de nuestra historia política, necesitado urgentemente de mejoras, por cierto.

Paradójicamente la Democracia permite gobernar a personas como Maite Parra que destruyen la esencia misma de la Democracia, o por lo menos lo intentan durante todo su mandato, haciendo valer como un activo positivo su autoritarismo por encima de las personas, de ahí su desprecio a cualquier tipo de alianza para conseguir un gobierno plural y democrático. Aborrece los tripartitos y los cuatripartitos, pero sólo y exclusivamente porque son una seria amenaza a la verticalidad de su partido, el Partido Popular. No aborrece los bipartitos porque fue el medio por el que accedió al poder en su primera legislatura.

Maite Parra ha sobrevivido a innumerables episodios que contribuyen a desprestigiar la noble labor política: imputaciones por presuntos casos de corrupción muy graves, presuntas extorsiones y amenazas a todo aquél propio o extraño, que se interpusiera en su camino. Ha contribuido junto a todos los concejales y militantes del Partido Popular, y junto a todos los técnicos municipales colaboradores que se han prestado, a denostar la Democracia como instrumento vital para el entendimiento y la capacidad humana para consensuar propuestas que mejoren la calidad de vida de las personas, con igualdad de oportunidades. No se ha privado nunca de faltarle el respeto a contrincantes políticos a todos los niveles, ciudadanos y asociaciones que no le han aplaudido la gestión.

Es tremendamente ridículo que después de librarse inmerecidamente de tantos despropósitos, caiga por desencadenar una situación que posibilitaba la moción de censura, y que comienza con una ridícula “tufera” de Juan Valls, un hombre que se ve a si mismo como el gran justiciero.

Nunca hubiéramos asistido a la dimisión de Maite Parra de no haber propuesto al CDL, por nuestra parte, una moción de censura con una hoja de ruta rigurosa, cuantificada y realista, con el único propósito de mejorar la gestión municipal (que se encuentra en un estado de deterioro inédito a todos los niveles), aparcando todas nuestras diferencias ideológicas.

No me cabe ninguna duda de que órganos superiores del PP y el CDL han impedido la moción de censura en despachos que se encuentran muy lejos de los problemas de nuestro pueblo. Nuestro pueblo ha sido un cromo que algunos han jugado a intercambiar. CDL y PP han actuado en términos de rentabilidad política. Atragantado por ello, el CDL local exhibirá la cabeza de Maite Parra como un triunfo, como un gran logro que disimule su paupérrima trayectoria política como oposición.

Electoralmente hablando, al Partido Socialista le era más conveniente que Maite Parra siguiera apegada al poder y no dimitiera, pero nuestro ADN no nos permite dejar de hacer una oposición responsable. Ahora veremos cual será la capacidad de actuación y las ganas que tendrán los concejales del PP para gestionar con transparencia tanto despropósito heredado, ya que Maite ha dimitido pero el PP sigue gobernando con el mismo proyecto político. El PP es capaz de cortar cabezas por no perder una alcaldía, pero no de poner en peligro su hegemonía por destapar y denunciar las corruptelas de sus peones. Y ahí nos encontraran de nuevo haciendo una oposición eficaz y responsable.

Se ha perdido una gran oportunidad para destapar todas las corruptelas que siguen tapadas en el Ayuntamiento. Se ha esfumado la posiblidad de gestionar el dinero de todos con sentido común, responsabilidad y total compromiso con nuestro principal objetivo: el pueblo de Ibi.

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