13 de marzo de 2014

Ayer se celebró un Consejo Escolar municipal donde la concejal de Educación, Fuensanta Carrillo, comunicó a los presentes que en la reunión con el director territorial de Educación, José Antonio Rovira, el pasado 4 de marzo, en la cual le entregaron las 3.765 firmas recogidas por el AMPA del centro contra la eliminación de un aula de infantil en el Colegio Felicidad Bernabeu para el próximo curso, solo cabe conseguir un número de matriculaciones de entre 36-38 alumnos para que el director territorial solicite a la consellería la habilitación de la línea que han decidido suprimir.

No tienen ningún sentido suprimir una línea en un centro público como es el Felicidad Bernabeu, que da cobertura a uno de los barrios más poblados de la localidad, en un pueblo donde la cercanía al centro educativo es una prioridad para las familias. Los datos nos dan la razón estrepitosamente: para el próximo curso el número de matriculaciones de alumnos será de aproximadamente 200 niños/as de 3 años, que se incorporaran al sistema educativo, pero al curso siguiente se estima que serán alrededor de 260 las matriculaciones previstas. Es un despropósito absoluto eliminar una línea para al año siguiente habilitarla .

Las explicaciones del director territorial puede que dejen muy satisfechos a Rafael Serralta y a Fuensanta Carrillo, pero lo cierto es que a la gran mayoría no nos convence en absoluto la solución propuesta de “conseguir” 36 o 38 matriculaciones para que el director territorial exija a la consellería la habilitación de la línea. Además, ¿qué ocurre si se consiguen 35? ¿Y si son 32? Por otra parte la dirección territorial exije al centro que determine qué línea va a ofertar, si valenciano o castellano. Si se oferta solo una, las posibilidades de matriculación disminuyen.

Lo que hay que decirle claro como el agua a este señor es que una clase de 3 años con 30 alumnos es una barbaridad, que al suprimir una línea deja al centro sin profesorado de apoyo, que el distrito único favorece únicamente a la administración autonómica pero no al ciudadano y que lo que tiene que hacer es exigir YA que no se suprima una línea en el centro educativo Felicidad Bernabeu, pero YA , que no se espere a ver cuantos se matriculan.

La Conselleria hace las cosas al revés, no por incompetencia sino por estrategia. Lo lógico sería que las familias matricularan a sus hijos en el centro que consideraran más oportuno. Con toda seguridad la cercanía es una de las criterios que más pesan a la hora de elegir, debido también a que en nuestra localidad la calidad educativa de todos los centros públicos es igual, y una vez vistas las matriculaciones, determinar cómo se distribuyen los alumnos que sobrepasan la ratio. Todas aquellas familias que no podían optar a un centro cercano, tenían la opción de elegir un segundo colegio. Eso era lo que se hacía antes de entrar en vigor el distrito único.

Fuensanta Carrillo reiteró muchas veces que están haciendo todo lo posible desde el Ayuntamiento para que no se suprima la línea en el Felicidad Bernabeu. Nosotros no lo ponemos en duda, lo que ocurre es que las decisiones políticas que adopta Conselleria no son por obra y gracia del espíritu santo, ni de un ente superior indestructible, son diputados/as que pertenecen a un partido político, el Partido Popular, con una idelogía clara. “Casualmente” es el mismo partido al que pertenece Fuensanta Carrillo, Rafael Serralta, Sara Díaz, Mª Amparo Pina, y todos los concejales del PP de Ibi.

Susana Hidalgo

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2 COMENTARIOS

  1. Vaya por delante que el simple hecho de aumentar la ratio de 20 a 30 ya es un sin sentido. Durante años trabajamos por ajustarnos alrededor de 20 por clase y se notaba.
    Y el asunto de las dos líneas viene a demostrar la incongruencia de ciertos mensajes políticos. En el Felicidad Bernabéu venían conviviendo las dos líneas (valenciano y castellano), de tal forma que se atendía la opción tanto de las familias del barrio como del resto de la población (junto con el Teixereta en el caso del valenciano). Ahora se obliga al colegio a una difícil decisión. Si opta por el castellano, dejará a Ibi con una sola clase en valenciano para toda la localidad. Si se queda con el valenciano, el barrio de la Dulzura con mayoría castellanoparlante no podrá elegir su lenguaje materno.
    ¿Qué pasará si hay cuarenta solicitudes para valenciano en todo Ibi y solo queda la clase del Teixereta?. ¿Se meterá a los cuarenta en esa clase?
    Esto contradice claramente otras acciones del Partido Popular que incluso ha planteado recursos judiciales para QUE CADA FAMILIA PUEDA ELEGIR LA LENGUA EN QUE ESTUDIEN SUS HIJOS EN CATALUÑA. Aquí parece que no existe el mismo criterio.

  2. Leonardo, tu elocuencia es tan clara que sólo desde la sinrazón más subjetiva se puede entender el planteamiento de conselleria. Volvemos atrás unos 25 años. Siempre la misma historia, nos dicen, el profesorado pide menos ratio porque son unos vagos, de la calidad para nuestros hijos no hablamos. El PP pide libertad en Cataluña, cuando sólo utiliza el ordeno y mando en la comunidad valenciana. ¡Que asco¡

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