28 de mayo de 2014
El Partido Popular de Ibi tiene unas tragaderas tan grandes que son capaces de tragar con todos los caprichos de un socio de gobierno que es capaz de gobernar a los gobernantes. El último capricho de Juan Valls nos lo presentaban ayer en la Comisión de Cultura, a pesar de que Juan no estuviera presente para defender esta propuesta, a nuestro entender sin pies ni cabeza.
La propuesta no es otra que cambiar el nombre de la Plaza de la Libertad por la Plaza “Adolfo Suárez” y darle traslado de ello a la familia Suárez Illana, una proposición que recuerda a la de Maite Parra de cambiar la Plaza de la Iglesia por la plaza de “Salvador Miró”.
Sin duda son muchos los reconocimientos institucionales que se le han hecho a una figura política de la transición española, como es Adolfo Suárez. El Grupo Municipal Socialista no se va a negar a ninguna propuesta en este sentido, dentro de la normalidad y sin pretensiones mas allá de lo que dicta el sentido común. Otras plazas habrá que necesiten nombre.
La moción no tiene desperdicio en cuanto a los motivos y argumentos que motivan el cambio de nombre de una plaza que ya está consolidado, un nombre que se decidió por consenso hace unos años y que se propone cambiar por el capricho de un político que quiere dejar huella de su paso por el Ayuntamiento. Cierto es que la la huella que dejará de su efímero paso será de considerables dimensiones: engañó a propios y extraños postulándose como el adalid del cambio, y resultando finalmente ser una pieza clave para mantener al PP en el poder por encima de todo.
Cada uno puede vivir en el mundo que quiera, pero la responsabilidad de un representante público obliga a algo más que a vivir en el más absoluto ilusionismo, imaginando todo tipo de experiencias que le hubiera gustado vivir junto a Adolfo Suárez . Cada uno es cada cual y anda siempre con lo puesto, pero lo que no tiene sentido es que Juan Valls traslade estos ilusionismos y su afán de protagonismo desmedido a la función pública.
Ahora bien, lo que no tiene por donde coger y denota una falta de responsabilidad y de capacidad de gobierno, es que el Partido Popular de Ibi, con Rafael Serralta a la cabeza y seguido muy de cerca por Sara Díaz y Mª Amparo Pina, por no contrariar al ilusionista, comulgue con ruedas de molino.
El sentido común debería imperar por encima de disparates varios. Señores del PP, podrían gobernar en solitario, con mucha más libertad. Si Juan Valls se “tufa” y les retira el apoyo si finalmente no consigue poner el nombre de Adolfo Suárez a una plaza “grande”, tan grande como su ego y su falta de criterio, no pasa nada, porque tienen una oposición responsable y crítica que en realidad no se merecen.
Susana Hidalgo

