Todos sabemos lo importante que es  la vegetación y el arbolado en las ciudades pero desconocemos exactamente hasta qué punto. Cuando cuantificamos los beneficios (o los inconvenientes de su ausencia, según se quiera ver), el resultado es impactante.

Hace unos días leí un artículo en prensa en el que Raúl de la Calle, secretario general del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales, ponía números al hecho de contar o no con vegetación y, sobre todo con árboles, en el entorno urbano. La diferencia entre una vía arbolada y otra sin árboles puede ser de hasta 8 grados. Esto supone, por ejemplo, que si la temperatura en una calle al sol es de 35º, a la sombra la sensación térmica puede llegar a ser de unos 27º. Materiales como el hormigón o el asfalto retienen el calor y convierten la ciudad en un horno. El asfalto, por ejemplo, si a la sombra se encuentra a 30º, al sol alcanzará los 60º, es decir, el doble.

Todo esto tiene también consecuencias directas sobre nuestros bolsillos: el uso del aire acondicionado en una calle con arbolado desciende alrededor de un 30%.

Sin árboles todo es más caluroso; por ejemplo, un coche aparcado a la sombra en verano alcanza alrededor de los 26º, mientras que al sol puede superar los 50º.

Los beneficios no terminan aquí, ya que está demostrado que la vegetación afecta muy positivamente a nuestra salud, ya que depuran el aire, atenúan el ruido, reduciéndolo hasta en 10 decibelios, recogen la lluvia, pudiendo evitar inundaciones y riadas, y ayudan al confort visual y a nuestra salud mental.

Entonces, ¿si son tan útiles, cómo es que no tenemos más? La respuesta es sencilla: porque cuestan dinero. Eso sí, deberíamos considerarlos una inversión y no un gasto ya que está demostrado que los beneficios superan a los inconvenientes, aunque estos últimos sean más evidentes. Con el progresivo aumento de las temperaturas y la mayor incidencia de olas de calor, los árboles cada vez resultarán más rentables.

En 2017, tan solo entre la C/ Pau Casals, C/ Castalla y Av. Juan Carlos I, pudimos contar 43 alcorque vacíos, cuyos árboles habían sido retirados en algún momento y no habían sido repuestos. Hasta cuatro veces hemos solicitado desde el Grupo Municipal Socialista que se realicen campañas de replantación de arbolado urbano. Cierto es que en algunas zonas el Ayuntamiento sí ha actuado pero de forma claramente insuficiente. Solo hay que pasear por Ibi e ir contando los árboles que faltan.

En 2020 propusimos que se llevaran a cabo campañas escolares de plantación en las zonas cercanas al centro educativo, lo que además vincularía emocionalmente a los niños con esos árboles. Seguimos esperando una respuesta del equipo de gobierno del PP.

Desde el Grupo Socialista volvemos a reiterar nuestras propuestas de replantar en el municipio, alegando, ahora ya con cifras, sus beneficios y de esta manera conseguir un Ibi mejor, más saludable, más bonito y más económico. La alternativa es acabar viviendo en un horno de asfalto y hormigón.

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