Una medida restrictiva, pero de salud pública, como la prohibición del consumo de tabaco en los interiores de bares y restaurantes, fue el origen del auge de la hostelería de terraza. Unos inviernos cada vez más suaves, junto con un adecuado equipamiento (estufas de exterior, toldos,…), hacen de las terrazas un espacio que ha ido ganando adeptos incluso en los meses de invierno. Hoy en día, para un negocio de hostelería, disponer de una buena terraza es vital. Pero esta ocupación de la vía pública también conlleva una serie de molestias para los vecinos y viandantes, por lo que es imprescindible regularlas. En Ibi se optó en su momento por una normativa más bien restrictiva, en comparación con otras poblaciones. La ordenanza regula la superficie ocupada por la terraza. También prohíbe la instalación de altavoces, equipos de música, teles o proyectores de imagen. Por supuesto, se regula el nivel de ruido permitido según la Ordenanza de Prevención Acústica. Establece que todos los elementos móviles de la terraza (mesas, sillas, sombrillas, peanas,…) deben ser guardados al final de la jornada, dejando la zona convenientemente limpia. Además, el mobiliario deberá ajustarse a la estética de la zona, especialmente en el Casco Antiguo. Y, por último, regula los horarios de cierre.

Todos hemos sido testigos de transgresiones de estas normas, como la ocupación de mayor espacio del estipulado, la reproducción de música o la retransmisión de partidos en el exterior, mesas y sillas en las terrazas durante toda la noche o el servicio fuera del horario establecido. En algunos casos, estos incumplimientos no son puntuales sino continuados, mientras que, en otros casos, la normativa se lleva a raja tabla. ¿Por qué en algunos establecimientos se permite y en otros no? ¿Por qué no se hace cumplir la ordenanza para todos por igual?

La ordenanza puede y debe ser discutida y modificada en algunos aspectos para adecuarla a las necesidades y las características climatológicas de Ibi. Por poner ejemplos, algunos hosteleros defienden que, si no se supera el nivel de ruido establecido por la Ordenanza de Prevención Acústica, debería permitirse la presencia de pantallas o la reproducción de música de forma regulada. Hay aspectos que, efectivamente, podrían ser discutidos y modificados. El equipo de gobierno ya debería haberse reunido con los hosteleros y las asociaciones de vecinos hace mucho tiempo para tratar esta situación, para escucharles y consensuar una ordenanza reguladora de terrazas definitiva y adaptada a las necesidades de unos y otros. Y, por supuesto, una vez hecho esto, la normativa debe ser cumplida siempre y sin excepciones. No tiene ningún sentido tener una ordenanza que no se hace cumplir y peor aún, que se hace cumplir a rajatabla a unos y no a otros. La normativa “a la carta” supone un agravio y una injusticia que el equipo de gobierno del PP lleva ya años permitiendo, si no fomentando.

Sergio Carrasco Martínez
Portavoz del Grupo Municipal Socialista de Ibi

P.D.: en una situación de inflación como la actual, el Ayuntamiento puede ayudar suspendiendo temporalmente el cobro de la tasa de terrazas, algo que ya se hizo en los peores momentos del COVID y que desde el Grupo Socialista volvemos a proponer.

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