9 de junio de 2014

Estamos a las puertas de la celebración del Campeonato Mundial de Fútbol. En esta ocasión el país anfitrión es Brasil.

No paramos de recibir noticias sobre las manifestaciones que se producen en ese país en contra de la celebración de este campeonato. Ante la violencia con que la policía brasileña intenta atemorizar a los ciudadanos brasileños que anteponen el simple derecho a comer para sobrevivir, a los fastos que asume el gobierno de su país para estar a la altura del mejor de los anfitriones en esta competición, la ONG Amnistía Internacional ha presentado al Gobierno Federal brasileño miles de firmas –no sólo de Brasil- defendiendo la libertad de expresión.

En un país en el que la pobreza, el analfabetismo y la inseguridad ciudadana son santo y seña del mismo, obligando a sus ciudadanos a ejercitar la supervivencia a diario, parece una total inmoralidad que su gobierno destine cerca de 80.000 millones de dólares a este evento, conociéndose que la tasa de retorno al ciudadano de a pie es mínima a consecuencia de las exenciones fiscales de las que la FIFA y sus empresas asociadas se beneficiarán. Las infraestructuras quedarán en estas ciudades pero llegarán a disfrutarlas poquísimos ciudadanos, ya que la gran mayoría tienen otras prioridades como hemos dicho. Todo ello provoca las protestas callejeras que nos muestran día a día los medios de comunicación.

Seguramente habrá muchos lectores a quienes no les guste lo que estoy diciendo porque son aficionados al fútbol (yo también lo soy), pero imagino que estas personas también son aficionados a comer a diario, algo que muchos brasileños y españoles no pueden hacer. En el caso de nuestro país, hace tan sólo siete semanas (el 15/04/2014) conocíamos la denuncia de Save the Children en el sentido de que “el 33,8% de los niños de España está en riesgo de pobreza. Más de 2,8 millones de menores están en esta situación”.

Más reciente, estos mismos días los medios de comunicación reseñaban que se pagarán “720.000 € de prima para cada jugador de España por ganar el Mundial”. En cuatro años España ha subido la prima un 25% (en el Mundial de Sudáfrica cobraron “sólo” 600.000 €). La crisis no pasa para todos por igual. Sin entrar en la moralidad de dar tal cantidad de dinero a jugadores sobradamente bien pagados por hacer su trabajo, nos aseguran que las primas no salen de nuestros impuestos sino del premio económico que concede la FIFA. Lo que no nos dicen es que la FIFA obtiene su dinero directamente de los beneficios que genera el Mundial, y que esos beneficios se los lleva disfrutando de una serie de exenciones fiscales que imposibilitan que la inversión hecha por el país retorne a la ciudadanía. A mí me gusta el fútbol pero no a cualquier precio. Todo eso está ocurriendo en el mismo país, nación o como queramos llamarle, en que llevamos años sufriendo recortes en salarios a los trabajadores, recortando derechos laborales, recortando ayudas a la Dependencia, a la Sanidad, a la Educación Pública, subiendo impuestos y anunciando que vamos en el buen camino.

Alberto Hernández

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1 COMENTARIO

  1. Tan solo espero y deseo que España no llegue ni a octavos,es una vergüenza e indignante que se pagen esas cifras a jugadores que ya tienen sus sueldazos,dinero de publicidad,etc… y que tengamos colegios a los cuales este gobierno del PP cierra los comedores,privando a muchos niños de la única comida que pueden tener decente al dia,esta es la España de Felipe VI,una vergüenza.

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